1. Cuando quieras, dónde quieras y cómo quieras


    Fecha: 16/07/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... ni un mes, que era tiempo, o sea, que la había perdido.
    
    Ya no iba a hablar más con ella. Ya no iba a sentir su dulce voz... Por un tiempo me sentí perdido, solo, solo estando rodeado de gente. Tan solo me sentí que buscándome a mi mismo quise recordar sus gemidos en los momentos de sexo real y virtual que habíamos compartido y no lograba recordar cómo eran. Mi agonía iba a más y encima me torturaba, leí todos y cada uno de los versos que le había escrito y aún me castigué más a leer:
    
    Quisiera ser rayo de sol y soy sombra.
    
    Quisiera sentir mi piel sobre su piel.
    
    Quisiera ser en su talle alfarero.
    
    Quisiera ser... simplemente, él
    
    Quisiera hacer de ella un poema.
    
    Quisiera probar de su fuente la miel.
    
    Quisiera llevarla mil veces al cielo.
    
    Quisiera ser... simplemente, él.
    
    Quisiera ser el aliento de su boca.
    
    Quisiera que me viese cómo su corcel.
    
    Quisiera estar en sus pensamientos,
    
    Quisiera ser... simplemente, el.
    
    Quisiera ser quien la hiciera reír.
    
    Quisiera que me viera cómo palomo fiel.
    
    Quisiera oír de sus labios un te quiero.
    
    Quisiera ser... simplemente, él.
    
    Después de leer los versos que le había escrito en otro momento de bajón fui al pueblo donde había nacido para sentirme más joven, lo cual era más que una solemne tontería... La vieja taberna seguía allí, pero ni los dueños eran los mismos ni conocía a la gente que tomaba unos vinos en ella. Tomé una cerveza bien fría y después fui a dar una vuelta por el monte en el que ...
    ... paseaba de niño. Allí no hubiera incendios, seguían los mismos robles, los mismos pinos, ahora majestuosos, se oían los mismos trinos, el mismo croar de las ranas en el arroyo, los mismos graznidos de los cuervos, el mismo grigri de los grillos, el mismo gañido del halcón peregrino... Todo seguía igual todo menos yo, el niño se había hecho mayor. Me eché bajo un pino manso, cerré los ojos y a me monté mi propia película con escenas de sexo real con ella, y escenas de vídeollamadas por Whatsapp.
    
    La vi desnuda. Se estaba haciendo un dedo. Vi sus tetas grandes, con areolas oscuras y gordos pezones. Llevó los dedos mojados de jugos a la boca y los chupó, después aplastó los pezones con ellos, para acto seguido coger la teta derecha, llevarla a la boca y lamer el pezón, luego mojó los dedos en la boca y acarició con ellos su gordo clítoris. Saqué la polla empalmada y comencé a menearla mientras una bandada de herrerillo iban volando de rama en rama y de pino en pino. Mi imaginación me llevó a su lado. La besé. Su boca seguía sabiendo a dulce de leche. Acaricie con mis manos sus tetas, las acaricié con mis labios y con mi lengua, despacito, degustando cada centímetro de ellas, chupando, besando lamiendo... A mi mente volvieron sus sensuales gemidos.
    
    Mi mano subía y bajaba por mi polla ya mojada de aguadilla. Si pudiera me haría una mamada e imaginaría que me la hacía ella, pero no era contorsionista y por lo tanto no le llegaba. Tuve que fantasear con ella de otra manera, y ...