1. Eva y su hijo Abel (5)


    Fecha: 22/07/2023, Categorías: Incesto Autor: Gabriel Vera, Fuente: CuentoRelatos

    ... mía, a la cama de matrimonio. Para qué íbamos a estar incómodos, pudiendo tener la cama grande. En la puerta nos volvimos a besar, yo me colgaba de su cuello, me iba separando y juntando los labios con los suyos, nos dábamos piquitos y sonreíamos.
    
    Se inclinó un poco y me levantó; entré en sus brazos como recién casada. Me llevó, dejándome caer suavemente en la cama, y se me quedó mirando.
    
    —¿Qué es, cariño?
    
    —Te estoy admirando, mamá. Estás preciosa.
    
    —Gracias, mi niño, debe ser por ti. Por eso me arreglé hoy.
    
    —Gracias a ti.
    
    Se acostó a mi lado, seguimos besándonos y empezó a desnudarme. Por suerte, lo que llevaba no era difícil de quitar. Arriba, y fuera vestido. Me puso boca abajo y me levantó los pies, que comenzó a besar y lamer, metiéndose mis dedos en la boca y dando gruñidos de satisfacción. Empezábamos el ritual.
    
    Yo seguía con mis braguitas, hice gesto de sacármelas, pero me lo impidió.
    
    —Luego.
    
    Siguió ocupado con mis pies, y después se fue a mis muslos, que acarició suavemente. Miró por la habitación, no encontró lo que quería, se fue sin decirme nada, y volvió enseguida con una botellita. Era un gel, que me extendió por las piernas, y fue acariciando hasta hacer que me la absorbiera la piel. Me sentía especialmente sensible, húmeda, consciente de cada roce, con la cabeza en la almohada, el pelo me tapaba la cara, y Abel se extendía por mis piernas, que me enviaban la electricidad de su toque al resto del cuerpo.
    
    Ahora había llegado a mi ...
    ... culo, que tomó entre las manos y comenzó a besar, mientras también me aplicaba el gel y firme pero suavemente me daba un masaje.
    
    Con la lengua me fue recorriendo la braguita, se me erizaba el pelo, me daban escalofríos, por la mezcla de su lengua y su toque, del gel y su saliva. Me separó la braga del culo, metió la lengua por la raja y me fue bajando la lengua por el camino hasta mi ano, donde se detuvo, ensalivando mi hoyito. Me tomó en sus manos y me levantó, culo arriba, para bajarme la braga, que me dejó en los muslos, donde se me tensaba deliciosamente, y me llegó a la vulva, desde abajo. Yo temblaba de la espera, notaba sus manos sujetándome fuerte, y luego su lengua incansable que me lamía por dentro y por fuera, me separaba los labios, entraba a visitarme por todos mis lugares, compartiendo su saliva y mis jugos, mientras yo me movía del gusto, y suspiraba Abel, Abel, olvidando quiénes éramos él y yo, pues sólo éramos dos amantes entregados.
    
    Él seguía vestido, y ahora me dejó en la cama, de rodillas, con mi culo hacia él, y se puso de pie para desvestirse. Veía yo su entrepierna hinchada, y cómo su cuerpo joven se desnudaba fácilmente, ante mi admiración, porque yo seguía en la cama, pero le miraba desde aquella posición; no me dio tiempo a cambiar, porque volvió a la cama y siguió acariciando.
    
    Me retiró la braga, y cuando yo iba a bajar el culo me lo impidió, sujetándome con la mano, y, poniéndose delante de mí, me agarró y puso ahora de espaldas, con mi vulva ...