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Ella: El viaje y el calentón
Fecha: 23/07/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Hansberville, Fuente: CuentoRelatos
... que viniera el socorrista y se la follara sin compasión. No le iba a valer una paja encaso de que no viniera. Volvió a mirar el reloj y vio que faltaban cinco minutos para que saliese de trabajar el socorrista. Decidió dejar la puerta entreabierta y encenderse un cigarro. Tenía su melena aún mojada y estaba cubierta solo por una toalla anudada por encima del pecho. Dio la última calada al cigarro antes de asomarse otra vez por la ventana y vio que ya no estaba en su su silla alta de vigilancia, miró el reloj de su móvil. Pasaban pocos minutos de las dos de la tarde. En ese momento oyó un ruido y la puerta se abrió. Un cosquilleo nervioso que nació en su estómago recorrió todo su cuerpo para acabar en un ardor que sonrojaron sus mejillas. Había venido. Cerró la puerta al entrar y empezó a andar despacio. Ella le miró con cara de guarra, se quitó el nudo de la toalla y la dejó caer al suelo. A la vista de él quedó un cuerpo espectacular y perfectamente proporcionado. Su coño recién rasurado la mañana anterior pedía guerra y sus labios gruesos y húmedos deseaban abrazar un buen cacho de carne. Él al verla venir cruzó los brazos por debajo para quitarse el polo blanco por la cabeza, mostrando un torso de nadador olímpico, nada de grasa, totalmente depilado una espectacular tableta de chocolate y unos pectorales cuadrados y nada exagerados. Ese era el yogurín que se iba a cepillar. Cuando estuvieron juntos se besaron apasionadamente. La mujer le pasó la mano por detrás de ...
... la cabeza y con la otra le agarraba el culo aún con el bañador. El chico le agarraba por la cintura y con la otra agarraba una de sus tetas para luego recorrer todo su cuerpo. Le pasó la mano por el coño, notando como lo tenía inundado. La periodista sintió la rudeza juvenil del socorrista en la violencia con que el grueso dedo de éste hurgaba en su interior. Ella comenzó a descender desde el cuello hasta los pectorales, lo acariciaba con las dos manos. Palpaba su abdomen, delimitaba cada uno de sus abdominales con los dedos, él gemía mientras le agarraba el culo a la periodista con las dos manos. Ella le mordió los pezones sacando un suspiro y una mirada de vicio del socorrista. Tiró de los cordones de su bañador y metió la mano dentro para cogerle la polla. No la tenía grande, era una polla normal, con un capullo rojo y caliente. Empezó a pajearle y le miró a los ojos: -Fóllame, cabrón. Méteme la polla por el coño. –Le decía la mujer a la cara. -¿Quieres follar? Puta. Llevas toda la mañana calentándome la polla. –Replicó el chico trinchando los dientes. -Hoy me siento muy puta. Quiero ser tu puta. Así que fóllame a lo bestia. De un tirón le bajó el bañador que cayó hasta el suelo. Él la levantó en vilo por las piernas y la puso contra la pared. Ella se agarró a su cuello y con las piernas le rodeó la cintura. Con la otra mano puso la polla en la entrada de su coño: -Dame fuerte. –Le ordenó la presentadora. El joven no se hizo esperar, le dio un empujón y se ...