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¡Me corro en tu polla, hermanito!
Fecha: 01/08/2023, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos
Carolo estaba arrodillado al lado de un regato cogiendo agua con las manos. Cuando tenía las palmas ahuecadas llenas de ella se metió una rana entre sus manos y se quedó mirándolo. Se sentó sobre la hierba y mientras el agua se le escurría entre los dedos, le dijo: -¡¿Qué miras?! La rana siguió mirando para él y soltó un "croa". Lo curioso es que tanto ella podía saltar de entre sus manos cómo él abrirlas y dejarla caer, pero ni la rana tenía ganas de volver al regato ni él de que se fuera. Esos días andaba leyendo un libro que trataba de la reencarnación y le vino a la mente que podía ser alguna persona que muriera y que conocía. Lo quitó de sus pensamientos su hermana Cristina, una chavala, de estatura mediana, delgada, morena de ojos color avellana y que era tan guapa cómo seria, no sonreía ni viendo una película de Jerry Lewis. Era una copia de Miércoles Addams, era delgada cómo ella, tenía coletas cómo ella, se comportaba como ella y vestía como ella, aunque era mayor que ella. -¿Con quién hablas, Carolo? -le preguntó - ¿Qué tienes ahí? -Eso quisiera saber. Se acercó a él, miró entre sus manos y vio la rana. -¡Aprieta y mátala! La rana parecía que la entendiera, ya que saltó de sus manos y se perdió en el agua. -¿Crees en la reencarnación, Cris? -Yo no creo más que en mi misma. -A mí me apasiona el tema. -A cada persona le apasiona algo, a mí me apasionan los vampiros. -Eso de vestir de siniestra, te volvió rara. -Soy gótica y soy ...
... atravesada. -¿Y a dónde vas, atravesada? -A destruir nidos de pájaros. -Lo dicho, te volviste rara de cojones. -¿Cómo de rara me ves? -Más rara que cagar de noche. -Ya salió el cerdo. ¿Por qué no estás jugando al fútbol con tus amigos? -No me apetecía, rara. -Te apetecía jugar con ranas. ¿Quién es el raro? -No estaba jugando con ranas, payasa. -Lo pillan e insulta. ¿Le ibas a dar un beso para ver si era una princesa encantada? -¡Cómo no te vayas te lo voy a dar a ti a ver si debajo de esa máscara de dura sigue la hermana que desvirgué! Se cachondeó de él. -¡Qué miedo me das, Barrabás! Te comería la nariz de un mordisco, y lo sabes. -Capaz serías. Carolo sacó del bolsillo una cajetilla de Pall Mall, y de la cajetilla un pitillo. Lo encendió, le echó una calada, Cristina le dijo: -Me encanta el olor del humo del tabaco rubio y aún más oler el cigarrillo, huele a muerto. -¡Das yuyu, carallo! Le puso un pie en un hombro y le dijo: -Retira eso o meo por ti. Miró para arriba y vio sus bragas negras, vio los pelos que salían por los lados y le dijo: -O compras braga o vendes pelos. -¡Mira que meo! -¡Cobarde! No tienes coño. Cristina levantó la falda, Carolo salió de debajo de ella a cuatro patas y cagando hostias. A unos metros se levantó, y le dijo: -¡Ibas a mear por m! ¡¡Eres una condenada puta!!! -Sí, soy una puta, pero de cobarde no tengo nada. Cogió el pitillo que había tirado su hermano, le echó ...