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¡Me corro en tu polla, hermanito!
Fecha: 01/08/2023, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos
... una calada y le dijo: -Me gustó más el que estaba mojado con los jugos del coño de tu amiguita. -Rosita no es cómo tú. -Es peor. -¡Estás enferma! -Me enfermó ella. Carolo se cabreó. -¡Deja a Rosita en paz! -¿Sabías que le van las pollas y los coños? Estaba por joderlo y no se lo iba a consentir. -Y que meen por ella. -Se ve que ya measte por ella. -¡Vete a la mierda, payasa! -Esa es otra, la mierda. A tu angelito le gusta comerle el culo a otra mujer, tanto o más que comerle el coño -A Rosita no le van las mujeres, cabrona. -¡Joder si le van! Le van más que los pasteles, y cabrón eres tú, te mete más cuernos que olas hay en el mar. -¡Estás loca! -Loca está ella, loca por los coños. La muy puta me sedujo. -Sí, te dijo lo agradable que eres, lo... -No, metió la boquilla de un pitillo encendido en el coño y me dijo si quería aprender a hacer una paja. -Ya, y te aprendió, claro. -No, le aprendí yo a ella a hacerla, ya que no tenía ni puta idea. La puñetera curiosidad le hizo decir: -Y se corrió, claro -¡Oh, sí! Se corrió y después me comió el culo y el coño, este culo y este coño. Se dio la vuelta, levantó el vestido, bajó las bragas y le enseñó el coño a su hermano. -Pongas cómo te pongas no voy a volver a follar contigo. -No quiero follar contigo. Eres tú el que echa de menos follar conmigo. Tiene más morbo follar con una hermana que con cualquier otra chica. -Hablas por ti. Vives en tu mundo y ...
... no te enteras de nada. Se acercó a él y le echó la mano a la polla. -¿Y si no quieres follar conmigo por qué estás empalmado, hermanito? -¿Por qué me calentaste con tus mentiras? -No te mentí. ¿Cómo sabría yo que lo mismo que me hizo a mí para seducirme te lo hizo a ti en la casa arruinada? Sí, lo de meter el pitillo encendido en el coño, por la boquilla, claro. Carolo se encendió. -No hay mujer buena, carallo. -Ni hombre bueno. Gozan hasta poniéndole el culo a arder a una mujer. -A ti bien que te gustaba cuando te azotaba el culo. Cristina levantándose, le dijo: -Me gusta más cuando me da Rosita. Al volver a hablarle de Rosita la maldita curiosidad lo asaltó de nuevo. -¿Te corriste con ella? Echando a andar, le dijo: -Nos corrimos, Carolo, nos corrimos. -¿A dónde vas? -¿Al monte de las mimosas a destruir nidos? Unos minutos después se encontraba en el bosque de las mimosas, un bosque tupido que tendría cincuenta o sesenta metros de largo por sesenta o sesenta de ancho. Era un lugar idílico. Olía de maravilla y se sentía trinar a toda clase de pájaros. Al verlo, Cristina le dijo: -Sabía que vendrías. Dame un pitillo. Se lo dio y le peguntó: -¿Cuéntame cómo lo hicisteis? -Te va el morbo. Dame fuego. Le dio fuego, Cristina echó el humo al pecho, tosió, y dijo: -¡Coño! Me va a dar un jamamacuco. No le dio. Siguió fumando. Carolo le preguntó: -¿Cómo fue? -Te lo cuento si la dejas. -Trato hecho. Se ...