1. ¡Me corro en tu polla, hermanito!


    Fecha: 01/08/2023, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    ... empalmada.
    
    -Acaríciala.
    
    -La acaricio, pero después jugamos,
    
    -¿Qué querrás hacer esta vez?
    
    -Demostrar algo jugando.
    
    -Vale, acaricia mi polla.
    
    -¿Vas a ser solo mío?
    
    -Sí.
    
    -¿Rosita te la mamaba?
    
    -Sí.
    
    -¿Quién es más guapa, ella o yo?
    
    -Tú.
    
    -¿Quién la mama mejor?
    
    -Tú.
    
    Carolo sacó la polla. Cristina la cogió, le lamió el capullo, se la mamó, y entre mamadas le preguntó:
    
    -¿Me echaste de menos, Carolo?
    
    -Sí.
    
    La cogió por los pelos y le sacó la polla de la boca, luego se la deslizó sobre los labios. Al abrir la boca se la folló moviendo el culo de atrás hacia delante y de delante hacia atrás. Cristina volvió a coger la polla con su mano derecha para evitar que se la metiera muy adentro. Con la otra mano cogía los huevos de su hermano y los acariciaba. Al rato se corrió y le llenó la boca de leche.
    
    Al acabar de correrse, le dijo:
    
    -Tengo empapadas las bragas.
    
    -Ya no será para tanto.
    
    -Te digo que sí, siento cómo me sale los jugos del coño
    
    -Quítalas.
    
    Se quitó las bragas negras y se las enseñó. Estaban perdidas de Jugos.
    
    -¿Están empapadas o no?
    
    Carolo le levantó el vestido puso su cabeza entre sus piernas, y le lamió el coño peludo. Cristina le dijo:
    
    -Come, hermanito, come.
    
    La punta de la lengua de Carolo lamió sus labios muy lentamente y luego rozó su clítoris. Le levantó el culo y le lamió el ojete. Cristina se abrió de piernas. Sus labios rosados se habían hinchado. Vio su vagina. Metió y sacó la lengua en ...
    ... ella, después lamió el ojete y el periné, y luego metió y sacó la punta de su lengua de su ojete, lo hizo varias veces. Después lamió su coño y se centró en el meato. Al ratito se puso tensa y del meato salió un chorro de orina que impactó en su lengua, después la posó sobre su clítoris y lo lamió de abajo a arriba cada vez más rápido... Cristina cerró las piernas atrapando la cabeza de su hermano entre ellas. Comenzó a soplar cómo si estuviera pariendo, y en realidad lo estaba, estaba pariendo un tremendo orgasmo, una inmensa corrida, un viaje al cielo. Fue tanto el gusto que sintió que se desmayó y no hubo mujer durante un par de minutos. Cuando volvió en sí, sonriendo, le preguntó:
    
    -Me gustó mucho. Ahora toca jugar.
    
    -Ahora no vas a jugar, ahora te voy a follar el coño hasta que eches por fuera otra vez.
    
    Cristina empezó con el juego sin que su hermano lo supiese.
    
    -No, no me vas a follar el coño, me vas a follar el culo.
    
    ¡¿Qué?!
    
    -Qué quiero que me des por culo.
    
    -¡Qué bruta!
    
    -Desnúdate, maricón.
    
    Carolo se ofendió.
    
    -¡Maricón el Venancio! Yo...
    
    -No me rechistes o me voy.
    
    Carolo se desnudó. Cristina vio su polla empalmada.
    
    -¿Tu polla nunca se metió en ningún culo?
    
    -Ni se va a meter.
    
    Cristina iba a piñón fijo.
    
    -¡Quiero que me comas el culo, maricón!
    
    -No soy un maricón.
    
    -¡Qué no me rechistes, coño! Tú eres maricón porque lo digo yo.
    
    -¿Y qué más?
    
    -Y acabarás por reconocerlo.
    
    -Espera sentada.
    
    -Mejor espero a cuatro ...