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Amor por la mañana, lujuria por la tarde.
Fecha: 01/08/2023, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... preparar el desayuno para mi bebe. Cuando Gabriel bajó a la cocina, recién salido de la ducha, también había algo diferente en él. Sus pantaloncillos eran los más pequeños que había visto en mi vida y el contorno de sus partes íntimas era mucho más notorio de lo habitual. Tragué saliva y aparté la mirada después de saludarlo. El también había notado algo nuevo en mí. Esta mañana me daba cuenta de que en ocasiones mi hijo me miraba mis paraditos senos; sus ojos lo delatan mientras miraba mi amplio trasero cuando yo le daba la espalda haciendo las tareas del hogar mientras me movía por la cocina. "¡Oye, mamá, me gustan tus zapatos! ¿Son nuevos?" "Oh, sí, cariño, solo decidí probármelos, los compré hace unos días, ¿te gustan?”. "Te ves increíble mama", susurró Gabriel mientras me comía mi cuerpo con los ojos, haciéndome sonrojar, todavía lo hago después de todo este tiempo juntos en la intimidad. Sus ojos se movieron desde los zapatos, a mi vientre, a mis pechos, donde sentí que su mirada hacía que mis pezones se endurecieran y así aparecieran a través de la camiseta ajustada que me había puesto. Nos sentamos y tomamos nuestro café. Donde el se encontraba sentado, con las piernas extendidas perezosamente, tuve una vista de todo su cuerpo. Esos pantaloncillos tan pequeños habían logrado que toda mi atención se dedicara a admirar su cuerpo. No podía apartar los ojos de él. Me encontré estudiando sus pies descalzos, luego sus largas piernas bronceadas, luego su... ...
... sección media, con su órgano semi-erecto perfilado contra sus muslos. Cuando mis ojos llegaron a su hermoso rostro, vi sus propios ojos estudiando mi cuerpo. Admito que mis senos son muy paraditos para mi edad, el beneficio de no tenerlos grandes me imagino. A diferencia de algunas mujeres, me encanta que mis senos se sientan libres y sentir cómo se balancean y se mueven mientras camino. Los hombres suelen centrarse en ellos sin importar lo que me ponga. Y ahora presionados contra mi camiseta blanca y ajustada, eran un objetivo activo especialmente atractivo para los ojos errantes. Mi hijo no era diferente a cualquier otro hombre en ese sentido. Sentí un pequeño cosquilleo atravesarme mientras mis pezones se endurecían y se notaban brotando a través de la tela. Caminé hacia el gran mostrador de la cocina, dándole la espalda a mi niño. Mirar su cuerpo con mis ojos lujuriosos había sido demasiado obvio. Sin embargo, a pesar de una voz en mi mente que decía "Marlene, tienes muchas cosas que hacer hoy”, me sentí impulsada hacia algo que se sentía emocionante, algo que no podía nombrar ni ponerle el clavo en ese momento. “Una cosa que nunca te he preguntado hijo, ¿cuántas mujeres has tenido, cariño, sin contar a tu difunta esposa y mí, por supuesto?" Sentí que mis oídos se calentaban un poco cuando hice la pregunta íntima. Hubo un silencio y me sentí terrible por un momento, pero luego él respondió con una carcajada. "¿Te refieres a cuántas me he follado, mamá?" Lo ...