1. Amor por la mañana, lujuria por la tarde.


    Fecha: 01/08/2023, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... mis entrañas!
    
    "Oh, Dios, oh, sí", dije con los dientes apretados.
    
    Ahora me estaba follando el culo, entrando y saliendo, acelerando el ritmo. El calor era enorme, la sensación de ser invadida en tu ano es algo indescriptible, especialmente si esa verga invasora es la de tu hijo. ¡Es algo increíble!
    
    "Esto es lo que quería cuando me desperté bebé, ¡dáselo a tu mami!"
    
    "Te encanta tomarlo por el culo, ¿no? Te encanta cuando mi verga te rompe tu culo caliente, ¿no?"
    
    "¡Sí, sí, follame mi culo, Dios mío que ricura, que delicia, mi macho bello, dame duro papi!"
    
    Luego, en un momento, tuve otro orgasmo cuando lo sentí venirse dentro de mí.
    
    Cuando se detuvo, cayó contra mí espalda tratando de calmar su respiración, mientras yo caía más al suelo. Qué imagen debimos haber hecho: una mujer curvilínea de unos cincuenta años con sus nalgas gordas en el aire, sus muslos abiertos descaradamente, sus pies todavía adornados con los zapatos de tacón, y su cara llena de sudor y cubierta por su cabello desgreñado en el suelo, desnuda, con su hijo encima de ella, su verga semi erecta en medio de un apasionado episodio de amor tabú.
    
    Me di la vuelta y Gabriel se acostó a mi lado. Se quedó tendido allí, con el pecho todavía palpitando, el sudor cubriendo su hermoso cuerpo bronceado. Lo miré a la cara y comencé a lamerlo: sus labios, su cuello, sus pezones, su vientre. Tomé su órgano ahora semi-erecto en mi boca y lo chupé ...
    ... limpio, luego lamí sus bolas y sus muslos. Me sentí abrumada por el amor por él mientras hacía todo esto, continuando hasta sus pies, lamiendo sus dedos de los pies y luego chupando silenciosamente por un momento en un dedo gordo del pie. El se quedó tumbado en silencio mientras yo procedía a mostrarle mi amor de madre, de amante por él. Lamí su cuerpo de regreso a su órgano, ahora creciendo de nuevo. Lo lamí mientras crecía, luego me incliné sobre él dejando que mi cabello caiga sobre sus muslos, y lo chupaba, lo mamaba como solo una madre le puede mamar la verga a su hijo. Nunca habrá ninguna mujer en el mundo que pueda darle a mi hijo la satisfacción que yo le otorgo.
    
    “¡Ahhhhh mama me vengo!” Me decía mientras agarraba mi cabello con fuerza.
    
    ¡Mi bebe cariñoso! ¡Mi hombre! ¡Mi hijo! Lo sentí correrse, llenarme la boca y la garganta de su leche de macho. Yo seguí mamándolo, chupando hasta la última gota de su semen delicioso. Fue tanta leche que me atraganté por un momento, tragué y luego volví por más como una gata insaciable hasta que mi hijo se derrumbó en el piso y su polla se ablandó en mi boca maternal.
    
    Disfrutamos de la compañía del otro, desnudos en el piso de la cocina por unos minutos hasta que vi la hora, mi nieta se despertaría pronto y no sería buena idea que encontrara a su abuela y papá en estas circunstancias. Me levanté, me vestí de nuevo y con una gran sonrisa continúe haciendo mis tareas del día. 
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