1. Amor por la mañana, lujuria por la tarde.


    Fecha: 01/08/2023, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... dijo sin ningún miedo de decir algo tabú. Una consecuencia de nuestra relación tan cercana, supongo. Descubrí que la palabra producía un temblor en mí. Me encantaba cuando me hablaba así, cuando no había fronteras entre madre e hijo, o mejor aún, entre un macho y su hembra.
    
    "No me hables de esa manera Gabriel, que soy tu madre", le dije, sonrojándome, pero coqueteando con él.
    
    "Está bien mamá, lo siento. ¿Con cuántas me he acostado? Veamos... mmm... Yo diría que unas veinte".
    
    "¡Veinte!" Respondí sorprendida. "Eso es... un gran número considerando que tú y tu esposa eran novios de la universidad”.
    
    "Oh, no lo sé, tal vez... ¿Qué hay de ti, mamá?
    
    "¿Qué quieres decir?" Mis orejas ahora estaban rojas, si él supiera la verdad, pero aún estaba de espaldas a él mientras untaba con mantequilla algunas tostadas. Descubrí que la conversación me emocionaba.
    
    "No te hagas la inocente mama... ¿cuántos hombres has tenido?" respondió.
    
    "Bueno, en realidad..." Me sonrojé. "Solo tu padre." (Sé que fue una gran mentira, pues ustedes, mis lectores que han leído mis relatos saben la verdad).
    
    "¡Wow! ¡Mamá! ¡No puedes decirlo en serio! ¿Una mamasota como tú? He visto fotos tuyas en traje de baño cuando eras más joven, si yo te hubiera conocido a esa edad papá no hubiera tenido ningún chance de hacerte suyo”
    
    "Hijo, eres tan dulce, gracias, pero es la verdad"
    
    Me volví para mirarlo, apoyando mis codos contra el mostrador, olvidándome de las tostadas.
    
    Comenzó a mirar ...
    ... con avidez el contorno de mis pezones erectos. Sentí que un calor interno me cubría el cuerpo entero. Sus ojos ya me estaban desnudando; Ya podía sentir su boca en mis pezones, mordiéndolos, succionándolos, su lengua jugando y lamiéndolos. Mis quehaceres diarios parecían lo menos importante en mi mente en este momento.
    
    "Mamá, eres... increíblemente sexy”.
    
    Su hermoso rostro ahora también estaba sonrojado. Mis ojos se movían involuntariamente por su cuerpo y me deleité al ver su estado de excitación. Los pantaloncillos no podían ocultar que estaba completamente erecto mientras me miraba, ¡a su propia madre!
    
    No importa cuántas veces lo diga, se siente tan caliente, tan excitante, tan... emocionante; que mi propio hijo me hable de esa manera, que me mire de esa forma. Mis pezones estaban muy duros. Mis bragas ya estaban empapadas con mis jugos. Mi corazón latía rápidamente y mi pecho palpitaba, haciendo que mis senos fueran aún más atractivos para su lujuriosa mirada.
    
    Me di la vuelta de nuevo y me alejé de él, moviendo las manos sin tarea fija sobre el mostrador.
    
    De repente, el estaba el detrás de mí. Sentí sus dedos deslizarse silenciosamente a lo largo de mis hombros, moviendo suavemente mi cabello castaño hacia un lado mientras besaba mi cuello.
    
    "Mamá", susurró, "eres tan hermosa". Sentí su ingle presionarse un poco contra mí.
    
    "Oh hijo, siiiiiii”. Suspire con abandono.
    
    Eso fue todo lo que pude decir porque ahora mi cuerpo estaba en llamas, mi coño ...
«1234...8»