1. Hagamos el amor


    Fecha: 12/08/2023, Categorías: Gays Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... realizando un segundo aviso a la policía.
    
    Cuando la policía llegó, Yerai tenía un aspecto bastante lamentable, tanto que lo dejaron ir sin decir nada al jefe, por pura pena.
    
    Al salir fue directo al coche y lo único que logró sorprenderlo fue como encontró a Ibai. El universitario estaba llorando, hundido en el asiento del copiloto. Cuando el detective montó en el coche no pudo hacer nada más que parar en seco las lagrimas y mirar al nuevo inquilino del coche.
    
    — Yerai... Lo siento mucho... Esto es culpa mía, deberían haberme atacado a mí o deberíamos habernos ido los dos... Lo siento, estaba muy asustado y... —la única respuesta que recibió fue una sonrisa ladeada.
    
    — A modo de disculpa... ¿Qué tal si haces de enfermero con lo que me han hecho? Tranquilo, lo más complicado será poner Betadine en una herida. —el copiloto asintió secándose las lágrimas y ambos se pusieron en marcha dirección a su próximo destino.
    
    De camino, Ibai se dió cuenta de que no sabía apenas nada de su mentor más allá de lo poco que le contaba en comisaría, era un hombre reservado que hablaba poco de sí mismo, pero que daba lo que fuese por ayudar, como acababa de comprobar.
    
    El coche fue reduciendo la velocidad al entrar al edificio, no se había dado cuenta del viaje, pero habían llegado a Gros y estaban ya aparcando en el garaje que tenía alquilado el mayor. Salieron del coche en completo silencio y subieron la cuesta que los sacaba del lugar, su destino no era en ese mismo bloque, ...
    ... así que salieron a la calle y torcieron a la derecha. Ibai sabía perfectamente donde se encontraba, había recorrido esas calles miles de veces cuando tenía que ir a clase, y, entre sus ánimos y la luz de la noche, le entró la nostalgia.
    
    No tuvieron que caminar mucho, apenas cruzar de un lado a otro de la calle para cambiar de manzana y caminar unos pasos hacia el portal que había junto al supermercado. Ibai iba como un zombie tras su guía, que decidió usar el ascensor en contra de sus costumbres para poder estar junto a quien más deseaba. La cercanía del ascensor era tal que ambos podrían oler el perfume del otro si quisieran, aumentando el nerviosismo de ambos.
    
    Salieron del ascensor el uno tras el otro, para nada más entrar en la casa dejar a Ibai embobado. Nunca se había imaginado que su superior tuviese un piso tan grande como el que estaba viendo. La primera vista era un amplio salón comedor, con una mesa demasiado grande para que comiese él solo a diario, dando paso a un salón con un sofá color crema y un mueble blanco frente al mismo para apoyar el televisor más grande que Ibai había visto jamás. Con una decoración minimalista y moderna el piso le parecía bastante frío, y cuando vio las luces de la cocina encenderse por acción de Yerai le dio la sensación de ver una morgue.
    
    — Tengo aquí el botiquín, ve al salón que estarás más cómodo para hacerme de enfermero. — eso fue lo único que necesitó Ibai para sentirse en esa casa mejor que en la suya misma.
    
    Fue a ...
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