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Médico de cabecera
Fecha: 15/08/2023, Categorías: Incesto Autor: Ulpidio_Vega, Fuente: CuentoRelatos
... a una sala de terapia intensiva, donde no estaban permitidas las visitas. Renata estaba muy nerviosa y asustada, pero se calmó cuando le dije que esto era de rutina y que seguramente volvería a su casa luego de dos días de observación. Que en el peor de los casos habría que ponerle un stent, algo muy sencillo para nosotros los cardiocirujanos, pero algo muy terrible a la hora de comunicárselo a los pacientes o familiares. Después de hacer todos los papeles y permitirle que se despidiera de su marido, le pedí que aguardara en la sala de espera porque debía hacerle algunas preguntas. Por los años de profesión, puedo asegurar que los hospitales sensibilizan a la gente. Renata se presentó en mi consultorio para hablar a corazón abierto. Le pregunté si su marido había estado nervioso en estos días o si había pasado algo que pudiera haberlo presionado más de la cuenta. "Lo único que puedo decirte es que está tomando Viagra desde hace unos meses. Se la recomendaron en la empresa, algunos compañeros, pero nunca se hizo ver por un médico", me contó sin tapujos. La excusa me animó para que hiciera un comentario malicioso, cargado de ironía. "Si fuera que está con María entiendo la del Viagra, pero con vos, que estás como cuando éramos estudiantes. Qué desperdicio, Renata, por favor jaja". A ella la incomodó un poco, pero en el fondo le gustó. Porque desde allí su actitud cambió. Le ofrecí un café y le recomendé que se fuera a su casa a descansar, que volviera al otro día ...
... durante el horario de visita para que le diera el parte médico. Ella me dijo que prefería quedarse porque se sentía muy sola, que era una suerte tenerme dentro de la familia y que quedaba en deuda conmigo por lo de esa noche. La charla se prolongó varias horas, empezamos con los clásicos recuerdos de la universidad y fuimos llegando hasta nuestras inquietudes sexuales. Mientras me hablaba noté como sus pezones se habían puesto duros. Me contaba sus intimidades con tono cómplice y varias veces apoyó las manos en mis muslos como gesto de confianza. Tenía unas tetas hermosas. Yo no podía dejar de mirárselas. Quería cogérmela, pero no sabía cómo. Le comenté que “las mellizas” era el único tema de los estudiantes de medicina y se sonrío. “Lo único que te puedo decir es que alguna vez engañé a un novio de María”. “Una lástima no haber sido yo jaja”, le dije aprovechando que ya no tenía ese miedo espantoso de cuando la vi en body pero estaba mucho más caliente. Ella me piropeó diciendo que yo me había mantenido muy bien y que siempre había envidiado a María. Me confesó que su marido tenía problemas de erección y que desde hacía varios años su vida sexual era prácticamente nula. Por supuesto que yo le mentí, evité contar mi parte oscura, y le aseguré que no tenía sexo desde que los mellizos habían cumplido cuatro años. “La década perdida, jaja”, y encogí los hombros: “Es lo que hay”. Cuando me dijo que se iba me dio un fuerte abrazo. Nos quedamos así quietos unos segundos, ...