1. Médico de cabecera


    Fecha: 15/08/2023, Categorías: Incesto Autor: Ulpidio_Vega, Fuente: CuentoRelatos

    ... pude sentir todo el calor de su cuerpo en mi delantal. Tenía las tetas duras, bien paradas y la pija se me puso tiesa. Le dije que para mí había sido una grata sorpresa el reencuentro a pesar de la situación y no dudé en apoyársela un poco para que sintiera que esa gratitud también había sido hormonal. Tenía el nuevo dato de que su marido era impotente lo que suponía que una pija bien parada siempre iba a ser objeto de atención.
    
    Afortunadamente, las anomalías cardíacas del marido de Renata desaparecieron en el mismo momento en el que sucumbieron los efectos del Viagra. Y fue dado de alta luego de la observación de rutina. Le aconsejaron que no tomara nada raro por el momento, hasta que tuvieran los resultados de todos los análisis a los que había sido sometido. Renata me despidió con un beso que rozó mis labios y prometió un llamado para que la familia se reuniera. "Te debo una, bebé", me chuceó al oído. La pija otra vez se me puso dura, pero por suerte el delantal evitó que nadie se diera cuenta.
    
    Pero lo bueno llegó a la semana siguiente de lo de la internación. Estaba por salir de la clínica cuando recibí una llamada de Renata en mi celular. Pensé que su marido había tenido una recaída, pero la mano venía por otro lado. "Necesito verte. Tengo un dolor en el pecho y me gustaría que me revisaras". Intentar algo en la clínica, con la melliza de mi hermana era una locura porque obviamente el único retrato que tenía de María era de cuando todavía estaba buena. Así que cité ...
    ... a Renata en mi departamento, donde obviamente tengo montado un consultorio como coartada en caso de inconvenientes con mi esposa.
    
    Renata llegó puntual y me saludo fríamente. Por momentos pensé que era cierto lo del dolor en el pecho y eso me decepcionó. Sin embargo, bastó que dijera sus primeras palabras para entender de qué se trataba el asunto. "No le dije nada a mi marido porque tenía miedo de preocuparlo. Acaba de salir de una, no lo iba a meter en otra", me comentó mientras colgaba su sobretodo en el perchero.
    
    Estaba con un vestido floreado, ajustado en la zona de sus senos y suelto en la espalda. Atrás sólo se sujetaba con dos cintas de tela, por lo que pude advertir que no llevaba ropa interior. El solero casi le dejaba un culo redondo y durito al aire a pesar de sus años. Tenía unos zapatos altos que la hacían más esbelta y perecía ser mucho más alta de lo que en realidad era. Eso le resaltaba los muslos, bien marcados en unas piernas que de lejos parecían suaves.
    
    Cuando le pedí que se sentara en la camilla, noté que tenía las piernas recién depiladas por la irritación que denunciaban algunos de sus poros.
    
    "¿No me vas a pedir que me desvista?", me alentó con un tono de golfa que casi que hace mandar al diablo la revisión. Pero el juego me estaba excitando.
    
    "Tranquila, primero quiero escuchar tu corazón". Y traté de no salir de mi papel de médico. Me daba cierto poder sobre ella aunque yo sabía lo que Renata había venido a buscar a mi consultorio.
    
    Le ...
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