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Médico de cabecera
Fecha: 15/08/2023, Categorías: Incesto Autor: Ulpidio_Vega, Fuente: CuentoRelatos
... pedí que inhalara y exhalara el aire y que tratara de prolongar la letra m para que yo pudiera escuchar con el estetoscopio. Cuando le apoyé el instrumento, su piel se erizó y lanzó un leve gemido cuando empezó a pronunciar la letra m. "Mmmmm, que bien se siente", me apuró. Empecé a jugar con el estetoscopio primero debajo de sus senos, lo fui corriendo por las costillas siempre teniendo la certeza de que se estaba calentando, que lo que había venido a buscar no era esto. Le puse el esteto en uno de sus pezones que se le pusieron duros al instante mientras dejaba escapar algunos gemidos ya con mucha menos vergüenza. “Sacate el vestido por favor”, le pedí. “Necesito hacer una revisión más a fondo”. Cuando se lo quitó pude apreciar ese cuerpo hermoso. Tenía el abdomen chato y un pircing en el ombligo. Tenía un tatuaje en el hombro y una cintura que, a diferencia de la de María, se mantenía como cuando compartíamos universidad. Renata estaba sentada en la camilla con una ropa interior que era prácticamente trasparente y diminuto. Se podía ver cómo tenía hinchados los labios de su vagina y una humedad imposible de disimular. Le advertí que le iba a hacer un tacto en la zona de los pechos, para comprobar que no fuera algún problema mamario lo que le estaba provocando el dolor de pecho. Le pedí que se acostara y empecé a sobarle las tetas con las manos. Se los apretaba suavemente y recorría con mis dedos cada centímetro de sus hermosos pechos. No se los había operado ...
... y no había tenido hijos, así que estaban bamboleantes como hacía 15 años. Renata se retorcía en la camilla. Gemía y con una de sus manos se fue acercando hacia mi pene. Cuando le apretaba las tetas ella abría los brazos sabiendo que ahí estaba mi miembro erecto. No hice nada para que no lo notara. Al contrario. Me acerqué más. “Tengo algo raro, doctor, también siento un dolor por acá". Y me agarró la mano para llevarla a la zona de su vientre. Le seguí el juego y cuando me acercó a su vagina estiré uno de mis dedos como para que sintiera el roce. Con la otra mano le sobaba las tetas y ella ya había empezado a acariciar mi pija a través del pantalón. La frotaba y la apretaba con fuerza. Yo seguí jugando con sus pechos. Por un momento tuve la sensación de que me estaba por coger a mi mujer, pero 14 años atrás. Renata sin embargo, era más guarra que María, se ponía más puta cuando con los dedos le rozaba el clítoris y abría las piernas instintivamente. “Vas a utilizar este instrumento” me dijo mientras se recostaba en la camilla con los senos bamboleantes y con las dos manos trababa de bajar el cierre y sacar mi pene del pantalón que a esa altura salió como un resorte. Estaba erecto a más no poder y se le marcaban todas las venas. “Es mucho más caliente que el estetoscopio”. Y le dio un besito en la cabeza. “Y mucho más rico, por lo que parece” y se lo metió hasta el fondo de la boca. Gemía como una loca y se retorcía en la camilla porque yo a esa altura ya le había ...