1. El día que me entregué a mi amo (Parte 1)


    Fecha: 23/08/2023, Categorías: Gays Autor: MalikRojo, Fuente: CuentoRelatos

    ... ajustado pude ver el bulto de su entrepierna. Se me fue la mirada sin poder evitarlo. El se percató rápidamente.
    
    El: ¿Veo que quieres mi polla eh puta? Jejeje. Tranquilo que igual la vas tener. Pero te la has de ganar. Escúchame bien porque solo te lo voy a decir una vez. Eres mi puta y puedo hacer contigo lo que me dé la gana. Si quieres mi polla te la vas a tener que ganar. Y si no lo haces te voy a castigar. Habla solo cuando yo te lo diga. Obedece y disfrutaras. No obedezcas y te arrepentirás de haber venido. ¿Está claro?
    
    Yo: Si
    
    El: ¿si qué?
    
    Yo: Si mi Amo
    
    El: Así me gusta. Cada vez que te dirijas a mi es en ese tono. Mi Amo o Señor. Ahora quiero que me cuentes que esperas de mí. Y quiero la verdad. Sin tapujos
    
    Yo: Quiero ser su puta mi Amo. Quiero obedecerle y darle placer.
    
    El: Ufff, creo que me lo voy a pasar muyyy bien. Tienes dos minutos para elegir cosas que te den morbo de todo lo que hay aquí.
    
    Mire a mi alrededor algo desconcertado. Era un tratero lleno de cosas. ¿Qué podía haber que me diera morbo? Eran todos utensilios de trabajo y trastos viejos. Pude ver en una de las pareces varias cuerdas colgadas. Solo se me ocurrió eso. Así que le señale una de las cuerdas. – ¿Solo eso? – dijo. – Me decepcionas. Esperaba que tuvieras más imaginación- Tengo que castigarte.
    
    Sin decir nada más cogió dos cuerdas. Una gruesa y otra fina, pero ninguna era la que yo había señalado. Me ordeno que me pusiera de pie y mantuviera las piernas separadas. ...
    ... Soltó las botas de mis testículos. Se llevó la mano al bolsillo y saco una especie de esposas. Las puso en mis tobillos. Paso la cuerda fina por las anillas que colgaban del arnés que me había puesto en el escroto. – ¡Agáchate!- me ordeno. Ato la cuerda fina a las argollas de las esposas de mis tobillos. Yo no entendía nada. Pero no tarde en comprender el sentido de eso. Cuando termino me ordeno ponerme a 4 patas y se aseguró de tensar aún más la cuerda. Después saco de algún lado un collar de perro y me lo puso en el cuello. Enganchó una correa a él. – Ahora toca pasear al perrito- dijo. – Quiero que me sigas a 4 patas- Empezó a tirar de la correa y tuve que seguirlo. Rápidamente entendí porque me había atado los huevos a los tobillos. Al andar a 4 patas, mientras las piernas estaban en flexión no había problema, pero evidentemente al andar mientras una estaba flexionada la otra quedaba atrás. Entonces notabas un fuerte tirón de los testículos. Había que procurar andar a pasos cortos para evitar que el tirón fuera fuerte, pero al parecer eso él ya lo sabía por lo que empezó a tirar de mí andando rápidamente. Aun peor fue cuando tuve que subir dos pisos de escaleras a 4 patas como un puto perro. Los tirones parecía que me iban a arrancar los huevos de cuajo. Dolía sí, pero a la vez me gustaba esa sensación.
    
    Al final llegamos al segundo piso, andamos por el pasillo hasta llegar a un comedor con unas 10 mesas de madera. Me llevo a una de ellas y me hizo poner sobre ella boca ...
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