-
El día que me entregué a mi amo (Parte 1)
Fecha: 23/08/2023, Categorías: Gays Autor: MalikRojo, Fuente: CuentoRelatos
... describir el dolor que te den con una fusta en los testículos y más cuando ya estaban doloridos. No miento si digo que ya deseaba poder marcharme. Salir de allí. No era eso lo que yo había estado buscando. Quería ser sumiso sexual y hasta ahora solo había recibido castigo y dolor. Pero nada de lo que yo me había imaginado en mis fantasías al masturbarme. Siempre me lo había imaginado como que un buen macho me hacía chupar su polla, me follaba como quería, etc. De no ser por que seguía teniendo la polla atada hasta la sangre se me habría retirado y habría perdido la erección por completo. Toda la excitación que antes había tenido de golpe había desaparecido. El problema era como poder salir de allí, como decirle que no quería seguir. Que me había equivocado. ¿Valdría de algo o solo empeoraría las cosas? Sin duda había prejuzgado a ese chico por tener tan solo 24 años. Era un auténtico Amo y lo sentía por cada poro de su piel. Emanaba de su respiración con cada orden que me daba. Ese era su papel y yo un juguete roto a su disposición. Solo en ese momento note que por mis mejillas resbalaban algunas lágrimas. Había estado llorando y ni siquiera me había percatado de ...
... ello. Aunque ya había parado no podía dejar de tener el cuerpo en tensión y los músculos encogidos tal vez esperando una nueva racha de fustazos. Entones el dejo la fusta sobre la mesa a mi lado. Paso su mano por mi culo y lo acaricio suavemente. Como si fuera el culo de un bebe. Me lo acariciaba muy despacio, recorriendo cada centímetro de mis nalgas. Parecía increíble creer que alguien que hasta hace tan solo unos segundos me estaba azotando ahora me estuviera dando esa muestra de ternura. La verdad que me desconcertó realmente. El: Bien bien mi zorrita. ¡Me gustas! Tienes un cuerpo bonito y un culo ideal. Creo que te voy adoptar como mi perro preferido. – hizo una pausa sin dejar de acariciarme el culo-. ¿Sabes?, me gustan los tíos maduros como tú. Sois más serviciales y obedientes. Eso me encanta. Tenéis claro lo que queréis. Te confieso que hasta ahora nadie había aguantado como tu mi castigo. Eso me pone muy muy cerdo porque demuestra que estás dispuesto a servirme como debes. Ahora tienes claro quién manda. Y lo más importante. Tienes claro de como puedo llegar a castigarte si no haces lo que te ordeno. Así que… –respiro profundamente en una nueva pausa- ¡Ya podemos empezar a jugar!