-
Cuarentena sexual.
Fecha: 24/08/2023, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
Estábamos caminando por un extraño lugar. Un poblado donde había muy pocas personas, yo había bebido de más y me costaba mucho caminar, la gente nos miraba divertida, mientras yo luchaba por no caer, el viento jugueteaba con mi falda, levantándola un poco, dejando al descubierto lo que llevaba debajo, avergonzada trataba de cubrir mis piernas, pero el viento se oponía a mi resistencia. Me acariciaba como si fueran cientos de manos que trataban de arrancar la delgada tela de mi cuerpo. De repente… ¡sentí unas ganas incontenibles de orinar! Miré a todas partes, pero no había a donde dirigirme, seguimos caminando y justo al pasar frente a un grupo de hombres que estaban sentados bebiendo cervezas… sucedió lo inevitable. ¡No pude contenerme así que baje mi ropa interior y orine ahí delante de esos hombres! Todos incluido tú… me miraban atentos, mientras la orina corría como un pequeño río, fueron los minutos más eternos de mi vida, después de subirme la ropa, apreté con fuerza tu brazo y seguimos caminando sin mirar atrás. Lentamente fuimos alejándonos de ese extraño pueblo. Ahora caminábamos por un lugar rodeado de árboles, pero… ¡estaba completamente desnuda! Ahora el viento podía acariciar todo mi cuerpo a su antojo, caminábamos sin rumbo, en silencio… ¡en algún momento apareció un hombre desconocido! En ese momento… ¡me tenía sentada sobre sus piernas, acariciaba mi cuerpo, apretaba con las yemas de sus dedos mis pequeños pezones hasta hacerme sentir dolor…! Tú… ...
... solo te limitabas a observar como ese hombre me cogía ahí, a escasos centímetros de donde estabas; trataba de resistirme, me aterrorizaba el tamaño de su verga, pero él… ¡tenía los ojos inyectados por la lujuria! Sus dedos entraban sin piedad en mi rajita, poco a poco fue pasando el dolor y dio paso al placer, un placer morboso; yo cabalgaba su verga mientras te miraba, mis gemidos rompían el silencio de la noche; estaba como poseída, no deseaba que ese momento de placer terminara, podía sentir la penetración a fondo… ¡Sentí su semen correr dentro de mí! ¡Fue ese el momento cuando desperté! El sueño de Silvia había sido tan real. Ya había terminado de contarme y ella… seguía temblando y su cuerpo estaba bañado por el sudor, fui a la cocina por un vaso de agua y se lo ofrecí, no se me ocurrió decirle nada, solo le dije que tratara de dormir, apague la luz y ella se acurruco en mi pecho. Minutos después volvió a quedarse dormida, sin embargo suspiraba repetidamente, yo cuidaba su sueño, me preguntaba si seguía teniendo otro sueño erótico, en realidad… hacía varios días que eso ocurría, lo sabía porque… siempre se movía inquieta y su cuerpo estaba mojado por el sudor, sin embargo esa fue la primera ves que logro despertar y fue ella misma quien me contó lo que había soñado. Por la mañana. Parecía que había olvidado lo ocurrido durante la noche. No me dijo nada y yo respeté su silencio; ese día fue difícil concentrarme en mi trabajo, no dejaba de recordar e imaginar su ...