1. Cuarentena sexual.


    Fecha: 24/08/2023, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... ya que ella muchas veces me ha pedido que la trate como si fuera mi esclava, cosa que no comparto.
    
    Entonces… ¿Por qué no darle ese gusto de hacerlo realidad con Mauro? El viernes por la mañana le pedí salir a comprar algunas cosas, solo lo hice para buscar en su guardarropa lo que se pondría, apenas salió de casa busque y en realidad todas sus ropas la hacen verse sexy… pero al recordar las palabras de Mauro, decidí vestirla de forma por demás sugestiva, tomé un bodi en color blanco y lo dejé sobre la cama, volví a la sala y esperé su regreso.
    
    Respiré profundamente para comportarme con un poco de superioridad, no fue fácil hacerlo, pero dio resultado.
    
    Silvia… ¡quiero que te bañes…después cuando salgas…ponte la ropa que dejé sobre la cama!
    
    Me miró interrogante. Pero de inmediato cambió su actitud, se aproximó y me dio un beso en la mejilla, fue a la recamara y la escuche entrar al baño, mis nervios aumentaron considerablemente, los minutos me parecían eternos, por fin la puerta de la recamara se abrió y ella entro con una actitud que yo no esperaba.
    
    Llevaba la cabeza agachada. Actitud tímida y sumisa, sin levantar la mirada dijo lo siguiente con palabras entrecortadas.
    
    ¿Así querías verme? ¿Te gusta como me veo?
    
    Trague saliva al recorrer su cuerpo semidesnudo, la prenda no cubría prácticamente nada de su desnudez, podía ver sus pezones erectos y las aureolas color canela, sus vellos púbicos aprisionados por la delgada tela. Su cabello recogido, labios ...
    ... pintados con rojo carmesí, las uñas de sus manos pintadas en color verde agua, las zapatillas negras de tacón alto le hacían verse más sexy…
    
    ¡Quiero que pases el resto del día vestida así! ¿Alguna pregunta?
    
    ¡No!
    
    Tímidamente se aproximó y me dio un beso apasionado en la boca, sentí deseos de hacerle el amor en ese momento, pero debía respetar las reglas del juego, dio la vuelta y fue la cocina a seguir con sus labores, las horas pasaban lentamente, yo estaba muy excitado y tenía una buena erección, solo de imaginar lo que sucedería esa noche en mi propia casa.
    
    El timbre del teléfono me hizo sobresaltarme nervioso. Rápidamente respondí al ver que era Mauro.
    
    ¡Buenas tardes señor Mauro!
    
    ¿Estás preparado? ¿Quieres dar ese paso?
    
    Si… hice lo que me ordeno. Silvia lleva todo el día vestida con las ropas que le encontrara puestas y no sabe nada. Yo… ¡se la entregaré tal y cómo lo acordamos!
    
    Le di la dirección de la casa y dijo que llegaría en una hora aproximadamente. Me preguntaba que pensaba mi esposa, quizá presentía algo… no lo sé, ella solo se comportaba con naturalidad, no le molestaba mostrar la desnudez de su cuerpo, ahora el tiempo comenzó a pasar rápidamente, mis nervios aumentaron considerablemente, sentí un nudo en la garganta cuando el timbre de la entrada se escucho, Silvia fue a verme y me pidió abrir mientras ella se cambiaba de ropas.
    
    ¡No es necesario que te cambies! ¡Quien ha llamado a la puerta es un amigo que espero! ¡Quiero que le causes ...
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