1. Cuarentena sexual.


    Fecha: 24/08/2023, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... excitado, apretaba con fuerza mi verga encima del pantalón.
    
    Lentamente la despojó del bodi. Con suavidad la recostó sobre del sofá y la hizo abrir las piernas, ahora él comenzó a mamar su rajita, cerro los ojos y mordía sus labios, Mauro estaba haciéndola temblar de pies a cabeza… sus gemidos se escuchaban por toda la casa, cuando por fin decidió soltarla, ella se quedó recostada en el sofá, parecía no tener fuerzas…
    
    Mauro se puso de pié y se aproximó a donde yo los observaba.
    
    ¡No seas tímido! Puedes desnudarte y masturbarte si lo deseas… ¡también tienes derecho a disfrutar!
    
    Se sirvió una copa y la bebió de un solo trago, volvió al lado de Silvia y continuó con el juego sexual.
    
    Se sentó a su lado y le dijo algo al oído… algo que no logre escuchar, ella se puso de pie y se acomodó en las piernas de Mauro, subió los pies sobre del sofá, y lentamente se fue penetrando ella misma, pude ver como esa verga se abría paso en su estrecha rajita, un rictus… ¡mezcla de dolor y placer se dibujo en el rostro de mi esposa cuando la tenía toda dentro!
    
    Subía y bajaba… ¡despacio! Y conforme pasaban los minutos… la verga comenzó a impregnarse de un líquido viscoso y blanco… Silvia se movía lentamente, y por momentos se dejaba caer con fuerza ensartándose a tope.
    
    Estaba como poseída. No la había visto comportarse de esa forma, su cuerpo estaba bañado en sudor como esa noche cuando soñaba ese sueño erótico. Nuevamente Mauro aproximó su boca al oído de ella para decirle ...
    ... algo, mordió con fuerza sus labios y comenzó a decir cosas que a Mauro le satisfacía escuchar.
    
    ¡Si… quiero ser su amante de planta! ¡Seré suya cuantas veces lo desee! Haré todo cuanto me ordene… seré una puta de verdad, seré… su esclava sexual, nadie… ¡nadie ni siquiera mi esposo podrá cogerme sin su consentimiento!
    
    Un inmenso placer se apoderó de mí. Tímidamente me desnudé y tomé mi verga con mi mano, comencé a acariciarla lentamente mientras seguía disfrutando de ese espectáculo de ver a mi esposa penetrada por la verga de Mauro y escuchándola rendirse completamente a los pies de ese semental…esa noche vi a una Silvia diferente. Fueron varias las ocasiones que se arrodillo y mamo esa verga impregnada con sus propios jugos vaginales, la escuche decir las cosas más morbosas dichas por ella, la vi estremecer cuando Mauro eyaculo dentro de ella.
    
    Mauro la tomó en sus brazos y se dirigió a la recamara llevándola acurrucada en su fuerte pecho. Su cuerpo atlético no parecía estar cansado, era el primer hombre de mediana edad con quien la dejaba coger, los seguí de cerca, vi cómo la dejaba suavemente sobre la cama, boca abajo… pensé que la penetraría por el ano, pero no fue así.
    
    Esa noche solo estaba decidido a cogerla por la rajita. Apretaba con fuerza sus nalgas, lo mismo sucedía con sus pequeñas tetas, las cuales por cierto, me parecieron más hinchadas que de costumbre, parecían estar a punto de reventar, lo mismo sucedía con sus pezones, estaban erguidos y parecían ...
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