1. El inesperado reencuentro con mi tía


    Fecha: 24/08/2023, Categorías: Incesto Autor: Gabriel B, Fuente: CuentoRelatos

    ... “tipo bar”, y me decantaba por los “privados” por considerarlos más discretos. Esa tarde también descarté los que eran sospechosamente baratos, ya que sabía que en esos sitios las chicas no eran las más jóvenes y bellas que había en el rubro. Mi lema era que, si había que pagar por sexo, había que elegir lo mejor. Para estar con una chica común, siempre podría levantarme alguna en un boliche. Otra cosa importante era el servicio. Había sitios que solo ofrecían el prebucal vaginal, otros prebucal sin globito — sin preservativo — y vaginal. Estos últimos eran mis preferidos, porque no había comparación entre una mamada sin preservativo, que una teniendo uno puesto. De todas formas, lo que más me gustaba era que me la chupen hasta el final, pero muy pocas putas hacían eso, y además, había que pagar extra. En fin, una vez que analicé todas estas variables, sólo me quedó un volante en la mano, el cual de hecho era el que había dejado detrás de todos — Vaya intuición la mía. — Llamé de nuevo y pregunté cuantas chicas había disponible. Me contestaron que cinco, y ahí me terminé de decidir. La segunda etapa del ritual — los llamados — había terminado, y ahora iba a comenzar la tercera: Elegir a la chica.
    
    El lugar en cuestión estaba a tres cuadras de la plaza. Caminé, ya sin nervios, pero con mucha ansiedad. El sólo hecho de poder elegir a una chica, como quien elige de un menú, me hacía agua la boca. Llegué al edificio. Como todos los del centro, era inmenso, y por ende podía ...
    ... estar tranquilo de que nadie sospeche que me iba de putas, habiendo tantos otros departamentos — Qué paranoia la mía —. Subí por el ascensor y cuando llegué al piso, una puerta se abrió y alguien me hizo señas indicándome que esa era la entrada.
    
    No me sorprendió encontrarme en un departamento cubierto en semipenumbra. Con las persianas bajas, con más cortinas de las que se encuentran en un hogar, y con luces mortecinas que convertían todo en un misterio. La chica que me había abierto la puerta era joven, y bastante linda, pero yo sabía que no era una de las putas, pues iba ataviada con demasiada ropa. Me invitó a sentarme en un sofá, y yo me alegré al notar que no había ningún otro tipo en las mimas andadas que yo. Discreción absoluta.
    
    — Te explico, el servicio es prebucal sin globito y vaginal. — Comenzó a explicar la chica —Si querés algo más completo arreglás directamente con las chicas. La tarifa es doscientos pesos la media hora y trescientos la hora.
    
    — Sí, no te preocupes, yo llamé recién, así que ya lo sabía. — le dije.
    
    Cabe aclarar que, en esos tiempos, si mal no recuerdo, yo ganaba aproximadamente cuatrocientos pesos semanales, por lo que la tarifa era muy alta. Por otra parte, la poca diferencia entre pasar media hora o una hora, era normal.
    
    — cuando quieras presentame a las chicas. — agregué.
    
    La recepcionista atravesó una cortina y al rato escuché los taconazos sobre la cerámica. Se me aceleró el corazón de nuevo, como siempre sucedía en esos ...
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