1. El inesperado reencuentro con mi tía


    Fecha: 24/08/2023, Categorías: Incesto Autor: Gabriel B, Fuente: CuentoRelatos

    ... encontrar chicas con rostros tan inusitadamente bellos en los prostíbulos. Era un rostro más para la televisión que para cualquier otro lugar. Además, me intrigaba saber cómo una chica que parecía pertenecer a una familia acomodada estaba trabajando ahí. El morbo me carcomía por dentro.
    
    Tenía motivos de sobra para elegir a cualquiera de las cuatro. Me resultó tan compleja aquella decisión que incluso pensé en pasar con dos chicas, media hora cada una. Me costaría más caro, y si a eso le sumaba alguna propina por un servicio especial, podría llegar a gastar casi la mitad de mi sueldo en una hora. Pero bien lo valdría. Ahora bien, elegir a dos no era mucho más fácil que elegir a una. Se me ocurrió elegir a Lorelei, la más joven y tímida. Sería interesante ser partícipe de sus primeros pasos en la prostitución. Incluso hasta podría enseñarle algunas cosas a esa pequeña putita. Pero ¿con qué combinaría ese manjar? ¿Quién sería mi segundo plato? La última chica era muy tentadora. Parecía la típica mujer que miraba a los de mi clase por encima del hombro. Sería espectacular tenerla a mi servicio por media hora. Una especie de revancha de la clase proletaria. Pero luego pensé ¿No sería mejor combinar a Lorelei con alguien muy diferente a ella? Por ejemplo, la negrita, o la puta de ojos verdes, más madura y descarada. Comencé a sentirme realmente incómodo por no poder definirme. Ahora, viéndolo a la distancia me doy cuenta de lo fácil que era la vida en esos tiempos, ya que mi ...
    ... mayor estrés consistía en elegir a qué puta hermosa me iba a coger.
    
    Pero todas esas cavilaciones fueron en vano, porque todavía faltaba la quinta mujer.
    
    Esta chica apareció como un fantasma. Sus pasos fueron imperceptibles y me agarró distraído meditando sobre sus compañeras. Escuché su voz, cuando me saludó, y levanté la mirada, sobresaltado, y un poco avergonzado. Me paré a saludarla, y quedé totalmente petrificado por la visión que tenía frente a mí. Ella rio, divertida, al notar mi aturdimiento. Era una mujer un poco más baja que yo. Morocha. Llevaba un vestido negro, muy ceñido, con escote pronunciado. Su rostro era casi tan bello como el de la rubia. Pero muy diferente. Sos ojos marrones eran rasgados, casi achinados, y risueños. Su sonrisa transmitía un carisma sobrenatural. Su pelo castaño estaba recogido en un rodete prolijo, cosa bastante inusual en las putas, ya que era obvio que pronto podría despeinarse. Pero ese detalle, junto con el collar plateado que rodeaba su cuello, le daban un toque delicioso a ese, ya de por sí, llamativo rostro de piel tersa y pómulos prominentes. Su considerable parecido con la modelo argentina Carolina Pampita Ardohín era otro detalle que la hacía irresistible.
    
    — Pampita. — se presentó, sin dejar de mostrarme esa sonrisa franca. — Pero no soy la verdadera eh. — agregó, pensando quizá, que mi embobamiento se debía a que la confundí con la verdadera Pampita.
    
    Se dio vuelta, y se alejó de mi. Mientras se acercaba a la puerta ...
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