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El premio de mamá
Fecha: 27/08/2023, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... una teta, y la decía: Titubeó la madre pero, ante la insistencia también de su hijo, cedió. Pensó la madre que, por una vez que aprueba su hijo, no iba ella a no celebrarlo. Supuso además que los sobes de su hijo y del amigo de éste habían sido sin mala intención, simplemente había sido un accidente sin importancia, fruto de su euforia por haber aprobado y del alcohol que habían ingerido, pero que ni siquiera se habían dado cuenta. Se sentó con ellos en una silla que estaba libre, fijándose, tanto los dos jóvenes como los paisanos de las otras mesas, en los torneados muslos de la mujer que habían quedado al descubierto al subírsele la falda. Dándose cuenta Rosa hacia donde dirigían todos las miradas, avergonzada, se colocó rápido la falda, y, al momento, Pepe la trajo una gran copa vacía que llenó enseguida de vino hasta arriba. Chocaron las copas muy alegres y vaciaron las bebidas. Incluso Rosa, para no defraudar a su hijo y por la vergüenza que sentía, se obligó a beberla hasta no dejar una gota. Le supo muy dulce a la mujer, demasiado dulce quizá, pero muy bueno, tan deliciosamente frío ante tanto calor como hacía y la sed que ella traía. Se la volvieron a llenar la copa a pesar de que la insistencia de ella para que no lo hicieran. Sabía que no estaba acostumbrada al alcohol y se la subía muy rápido a la cabeza, haciendo que perdiera el control. Volvieron otra vez a beber los dos jóvenes y, aunque ella no quería hacerlo otra vez, la llevó su hijo ...
... la copa a los labios y la obligó a beber, hasta dejar vacía la copa, aunque gran parte del líquido se derramó sobre la pechera del vestido que llevaba y dentro del escote, directamente en las tetas, perdiéndose entre ellas. Viendo lo mojado que tenía el vestido y las tetas, la mujer intentó secárselo con unas servilletas de papel, pero, tanto su hijo como el amigo de éste, se adelantaron y, con la excusa de secarla, la sobaron las tetas, ante la sorpresa primero y vergüenza después de la madre. Logró quitarse las manos de los dos jóvenes que observaron lascivos cómo el escote del vestido se había abierto todavía más, mostrando incluso parte de las negras y grandes areolas y de los sonrosados y abultados pezones de Rosa. Pensaron los dos jóvenes, así como los paisanos de las mesas próximas que no se habían perdido ni un solo detalle. La ofreció Manu el porro que estaban fumando y ella, aunque se negó en un principio, acabó cogiendo el pitillo, ante la insistencia de éste y de su hijo, y echó un par de profundas caladas, aunque acabó tosiendo con el rostro encarnado. Sus tetas brincaban y brincaban lujuriosas en cada tos que daba ante la hipnotizada mirada de todos, amenazando con salirse por el cada vez más abierto escote del vestido. Una vez hubo acabado de toser, se levantó de la silla para marcharse, pero estaba tan mareada que a punto estuvo de caerse, a no ser por el amigo de su hijo que, sujetándola con las dos manos en las nalgas sobre el vestido, la ...