1. El premio de mamá


    Fecha: 27/08/2023, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... el ascensor al piso donde vivían y la mujer salió la primera, recibiendo un fuerte y sonoro azote en las nalgas por parte de su hijo y provocando que emitiera un breve y agudo chillido, fruto no solo de la sorpresa sino también de excitación sexual.
    
    Otra vez fue Manu el que abrió la puerta de la vivienda, sobándola de nuevo el culo con la otra mano.
    
    Esta vez Rosa, quitándose los zapatos y quedándose descalza, echó, riéndose, una breve carrerita por el pasillo de su vivienda.
    
    Los ojos de los dos jóvenes, sorprendidos por la carrera, se clavaron en el culo de ella y cómo lo balanceaba lascivamente al correr.
    
    Fue Juan el primero que echó también a correr tras su madre, chillando “¡Que te cojo, mamá, que te cojo!”, mientras Manu empujaba con sus pies los zapatos de Rosa al interior de la vivienda y cerraba la puerta de la calle con cerrojo, acompañando a madre e hijo en su carrera.
    
    Se detuvo Rosa en el salón y Juan, que iba detrás, la soltó en un momento el vestido y el sostén por detrás, antes de que la mujer reaccionara, y, cuando lo hizo fue tan torpe, que no pudo evitarlo y chilló histérica:
    
    Pero ya era tarde. Aprovechando la sorpresa, el joven la bajó por detrás el vestido y el sostén, sin encontrar resistencia, dejándola las tetas al aire. Y mientras se agachaba para quitarla el vestido por los pies, tiró de las bragas de ella, bajándoselas también.
    
    Con la ropa en el suelo a sus pies, Rosa, completamente desnuda, titubeó asombrada unos instantes antes ...
    ... de agacharse rápido para coger sus prendas, pero un fuerte azote de su hijo en una de sus nalgas la hizo trastabillar hacia delante, alejándola de sus ropas, que recogió Juan, sonriendo como si estuviera ganando en un divertido juego, y arrojándola hacia el pasillo lejos de ella.
    
    Su mirada fue primero a su madre que, con el rostro colorado de vergüenza, se volvió, con una sonrisa entre avergonzada y lasciva, hacia su hijo y hacia su amigo, cubriéndose con una mano su entrepierna y sus tetas con el otro brazo. Luego siguió la mirada de su madre hacia su amigo que, inmóvil como un depredador presto a atacar a su presa, observaba atentamente a Rosa con los ojos y la boca muy abiertos.
    
    Le resultó muy extraña la mirada que Manu dedicaba a su madre. Le dio hasta miedo ya que nunca le había visto así, parecía otra persona, incluso una fiera salvaje, con esa expresión marcadamente lasciva reflejada en su rostro.
    
    Un rápido movimiento de Rosa le llamó la atención y, al dirigirla la mirada, la observó corriendo completamente desnuda por el salón camino del pasillo de la vivienda. Balanceaba sus amplias caderas y sus macizas nalgas alejándose de ellos, pero una veloz figura fue más rápido que ella. Era su amigo que, corriendo, la había adelantado por un camino más corto, interponiéndose entre ella y el pasillo que quería tomar para huir.
    
    Con un rápido y ágil regate la mujer, chillando entre risotadas, no se dejó coger por Manu, colocándose detrás del sofá que había en medio ...
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