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El premio de mamá
Fecha: 27/08/2023, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... estabilizó. Se excusó la madre aunque su hijo enseguida se lo recordó: La dijo un sonriente Manu, muy solícito. Los paisanos de las mesas de al lado así como el dueño del bar escuchaban atentos la conversación y soltaron grandes risotadas al escuchar al joven que acompañaría a la mujer a la cama. Juan, sin saber exactamente de qué reían, también él se carcajeó. Confirmó Juan, dejando encima de la mesa un par de billetes para pagar las consumiciones. Al fin y al cabo había sido él el que aprobó la última asignatura y, por tanto, el que debía invitar. Se levantaron los tres de la mesa, abriendo la mujer la comitiva, seguida a corta distancia por los dos jóvenes que no dejaban de mirarla el culo. Entre el alcohol, los porros y la droga que contenía el vino de Pepe, Juan estaba como flotando en una nube, como si estuviera en un sueño muy surrealista y placentero, confundiendo la realidad con la fantasía, de forma que ya no veía a Rosa como a su madre, sino como una mujer a la que había que aprovecharse sexualmente. Les desearon, entre risas, suerte los paisanos de las otras mesas, y el dueño del bar incluso les dijo a los dos en voz baja: Mientras Manu no respondía, fija su mirada en el culo de la mujer, Juan sonreía bobaliconamente, agradeciendo las palmadas irónicas que recibía en la espalda de los paisanos y de las muestras de apoyo, obviando las carcajadas sarcásticas: Iba delante Rosa, tambaleante, aunque fue Manu el que se adelantó, cogiendo la ...
... llave del portal de la mano de la mujer, y abrió la puerta sin dejar de tocarla el culo, ante la turbación de ella, que no estaba muy segura de lo que la sucedía. Subiendo en el ascensor, los dos jóvenes, aprovechando que eran más altos que Rosa, no dejaron de mirarla muy sonrientes las tetas, cuyo nacimiento podía verse en el amplio escote del vestido que llevaba. Mientras Juan sonreía bobaliconamente, la sonrisa de Manu era forzada, calculada. No estaba prácticamente colocado y sabía lo que quería: follarse a la madre de su amigo. Rosa, a la que la droga que había ingerido también la hacía estar como flotando en un delicioso sueño, les sonreía estúpidamente, aunque lo único que dijo fue: Al escucharlo la mujer empezó a reírse, provocando que los dos jóvenes se rieran con ella. El volumen de las carcajadas fue en aumento, convirtiéndose en risas nerviosas, hasta que Manu dejó de reírse y se quitó el polo que llevaba, quedándose con el torso desnudo, para exclamar a continuación: Asombrada la mujer le echó una ojeada al pecho, ruborizándose y soltó una risita, entre divertida y excitada, siendo su hijo el que, viendo el éxito que había tenido su amigo, le imitó y también se quitó el polo quedándose también desnudo de cintura para arriba. Exclamó divertida, entre risitas, alejando a manotazos las manos de su hijo que se encaminaban a sus tetas. Preguntó sonriendo Rosa, Fue la respuesta que pensó Manu pero que no dijo en voz alta. En ese momento llegó ...