1. Recuerdos de una vida laboral


    Fecha: 16/09/2023, Categorías: Confesiones Autor: Elisa G, Fuente: CuentoRelatos

    ... Cuando sentí que todo estaba en mi interior hice un pequeño movimiento para acomodarme y cual sería mi sorpresa cuando él tuvo un fuerte estremecimiento y noté su eyaculación en mi interior.
    
    Esperé unos momentos para ver como reaccionaba, pero se quedó muy quieto, con los ojos cerrados y la cara relajada.
    
    Sin decir nada, me levanté de nuevo al baño y según daba unos pocos pasos sentí como un río de semen me bajaba por los muslos. Me metí en la ducha y me lave a fondo para desprenderme de todo aquello, me sequé y volví a la cama. Estaba con los ojos muy abiertos y con un gesto preocupado. Le hice una caricia de complicidad y me tendí a su lado pasándole la mano por el pecho.
    
    “Lo siento”, dijo con un hilo de voz.
    
    “¿Por qué?”, le pregunté.
    
    “Porque ha sido ridículo.”
    
    “No, simplemente estabas muy tenso”.
    
    “¿Te he hecho daño?”
    
    “En absoluto, y eso es lo que te ha bloqueado, estabas pensando en que me lo podías hacer.”
    
    “Si, cierto, pero no sólo es eso”
    
    Vi que quería desahogarse aunque no sabía si sería oportuno provocar su confidencia, tiré por un tema neutro.
    
    “¿Hace mucho que no tienes un orgasmo?”
    
    “Sí, bastante”
    
    “Eso que es ¿una semana?¿Dos?”
    
    “No, meses, muchos”
    
    Me quedé extrañada, sabía que llevaba casado dos años con una mujer preciosa, una auténtica belleza que le había visitado un par de veces en su despacho y había causado sensación; por su físico, entre los hombres y por su gesto altivo, entre las mujeres. Que no tuviera sexo una ...
    ... pareja joven me resultaba extraño. No quise incidir con más preguntas porque en temas tan íntimos es mejor no inmiscuirse.
    
    Le volví a poner la mano en el pecho y le animé a que descansara un rato.
    
    Por un momento pensé que se había quedado traspuesto pero vi que seguía con los ojos abiertos y la mirada perdida.
    
    Pasaron unos minutos en silencio que rompí yo:
    
    “Bueno, ¿que te parece repetir, a ver si nos sale mejor?”
    
    “¿No te importa?”
    
    “No, ya que estamos vamos a aprovechar la tarde.”
    
    Pese a que su tamaño era claramente grande en aquel momento su pene estaba en estado de flacidez. Puse mi boca en su glande y le di unos cuantos lametones. Pegó un respingo, no se lo esperaba pero reaccionó enseguida abriendo las piernas. Cuando me metí la punta en mis labios y succione levemente su erección se disparó rápidamente y tuve que sacarlo de la boca porque materialmente no me cabía. Seguí un rato pasando mi lengua por su prepucio y cuando vi que estaba a punto le pedí que se pusiera encima y, sobre todo, que entrase muy despacio.
    
    Se lo tomó tan al pie de la letra que le tuve que animar a avanzar un poco más.
    
    Esta vez también entró hasta el fondo. Yo notaba la presión en las paredes y el fondo de la vagina y me sentí, primero cómoda y después excitada.
    
    Se fue moviendo lentamente, lo hacía con profundidad, sacando el pene casi entero para volver a entrar despacio pero apretando cada vez más en cada envite. Yo estaba ya francamente excitada; habitualmente no soy ...
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