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Oscura historia de una escalera
Fecha: 03/10/2023, Categorías: Gays Autor: superrapado, Fuente: CuentoRelatos
... sólidas y muy cortadas... Una mano que bien podría tumbar de un golpe a otro hombre. -¿Desde cuándo tengo que darte cuentas de mi vida? -responde sin alzar la voz- A ver, contesta. -Tenía preocupación. No sé por qué empecé a pensar si te había pasao algo... Los dos quedan en silencio. -No tenía ni idea del viaje, Aurelio. Me avisaron sin tiempo y salí pitando hacia la costa con el camión cargao de grava. Y después, con unas reses, tira pal sur. El hombre, que pese al frío sólo viste una camiseta blanca de tirantes, se rasca con la mano libre en un hombro. Una densa mata de vello asoma bajo su axila. -Mi oficio es así de puñetero. Y lo sabes -añade dando un toque cariñoso con el puño cerrado en la mandíbula del porteador. -¡Me podías haber dicho algo, coño! O haber dejao recao. ¿Y dónde está tu padre? Tampoco se le ha visto en estos días. -Lo llevé con mi hermana. Pero en cuanto he vuelto, me lo ha largao otra vez. Nadie lo aguanta. Es un hijo de puta. Lo ha sido toda su vida. Y ahora con ochenta años, aún más. Se oye una voz de timbre hosco que desde dentro de la vivienda reclama al hombre de la camiseta de tirantes. -¡No se morirá el muy cabrón! Y se queda mirando hacia el interior de la vivienda con ojos cargados de un resentimiento antiguo. -Te dejo, que andarás con mucho lío -dice Aurelio al verlo tan contrariado. -¿Ya te recoges?¿No bajarás a la cantina? -pregunta en un repentino cambio de humor mientras se acaricia con la mano ...
... libre el vientre para bajarla como descuidado, hasta la entrepierna donde ejecuta un movimiento de recolocación de su sexo. Aurelio no ha perdido detalle del gesto. -Si tú te animas... -Lo de la cantina... no sé. -O lo que sea. Unas cartas... o echamos una parrafada. Ahora la mano del vecino, de manera aparentemente distraída, acaricia su cuello corto y grueso; y seguido, se rasca el rostro de barba recortada bajo un pelo oscuro rapado al uno. -No estaría mal que me contases como está el barrio. Hace diez días que no sé nada y... vengo con ganas de que me cuentes. Vuelve a darle un leve toque en la mandíbula con el puño cerrado. -Yo también tengo ganas de contarte. Sus miradas se cruzan. Son segundos eternos. -Entonces te espero. El vecino desciende las escaleras y Aurelio prosigue su ascenso tras el acuerdo. Pasada una hora, el porteador sale de su vivienda en el cuarto piso, con una bolsa de plástico llena de basura. Baja despacio las escaleras hasta el portal como si no quisiera hacer ruido. Ya en la calle, deposita la bolsa en el cubo comunitario. La niebla lo cubre todo y no se ve con claridad más allá de unos escasos metros. Saca del bolsillo su paquete de tabaco barato medio aplastado, toma uno de los cigarrillos sin filtro, lo estira con los dedos y se lo pone en los labios. Lo prende. El humo que exhala de su boca se pierde en la niebla. Observa distraído la trayectoria pero sus ojos advierten que hay luz en la ventana del primer ...