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Oscura historia de una escalera
Fecha: 03/10/2023, Categorías: Gays Autor: superrapado, Fuente: CuentoRelatos
... no paran de manar grumos blanquecinos en suaves oleadas que parece no van a terminar. Los dos hombres, perdidos en su delirio carnal, no se percatan de que la puerta del baño comienza a abrirse despacio, como si algún ente misterioso la empujara. Pero no es un ente misterioso quien finalmente aparece al otro lado de la puerta; es el padre del vecino en paños menores y con rostro desencajado al comprender en toda su crudeza el sentido de la escena que contempla con sus ojos de viejo. Ojos que del asombro, viran a la incredulidad para desembocar en una cólera viva e incontrolable. -¡Maricones! -les insulta. Los dos cesan de besarse y vuelven las cabezas hasta encontrarse con la estampa del viejo indignado y rojo de ira. -¡Maricones! -repite el viejo. Aurelio y el vecino están como petrificados, presos de una parálisis de la que no saben escapar. En la radio ha comenzado la sintonía de un programa satírico que sigue al noticiario: “Yo soy el zorro zorrito, para mayores y chiquititos” -¡Maricones! -repite por tercera vez el anciano a quien el mentón y las manos han comenzado a ...
... temblarle. El camionero, recuperado del primer impacto, mira a los ojos del viejo sosteniendo su mirada cargada de odio. Muy despacio, vuelve el rostro de Aurelio hacia el suyo y junta sus labios con los de éste besándole con todo el vicio de que es capaz. El anciano, presa de un temblor generalizado de su cuerpo, da un paso hacia atrás. Y otro. Suelta la puerta del baño. Trastabilea al intentar un paso más y pierde el equilibrio. Le acoge el frío suelo de baldosas. Aurelio tiene un conato de acudir en su ayuda pero el vecino se lo impide. El viejo respira agitado, la mirada perdida y una convulsión en el cuerpo mientras trata de insultarles otra vez. Pero el insulto se le queda en los labios y la agitada respiración se frena en seco. Los amantes permanecen quietos sobre la taza del váter. Solo se escuchan las voces graciosas del programa satírico. Entonces, el vecino abraza con fuerza a Aurelio y le dice: -Vamos a darle tiempo al diablo para que se lleve su puta alma al infierno. Y comienza a besarle con toda la intensidad de que es capaz. Intensidad a la que Aurelio responde por igual.