1. Oscura historia de una escalera


    Fecha: 03/10/2023, Categorías: Gays Autor: superrapado, Fuente: CuentoRelatos

    ... buhardillas se disponían a ambos lados de un pasillo oscuro como boca de lobo. Los más negros temores se enroscaban en la imaginación del pequeño.
    
    -Me voy a mi casa -dijo cada vez más asustado.
    
    Pero el vecino le tomó firme de una mano.
    
    -Estás conmigo. Nadie te hará nada. Te lo prometo.
    
    Y condujo a Aurelio hasta el interior de una de las buhardillas con la puerta desvencijada. Olía a enseres viejos enmohecidos. Por un ventanuco sin postigos con tan solo medio cristal en su sitio, penetraba una débil luminiscencia.
    
    -¿Ves? No pasa nada. Y ahora escúchame: imagina que yo soy uno de esos hombres que te está esperando con la picha fuera para que se la toques.
    
    Despacio, dando tiempo a que el pequeño asimilase lo que le proponía, se bajó los pantalones cortos. De ellos escapó su sexo en completa erección. Parecía un animal con vida propia en la penumbra de la buhardilla, tanto por el tamaño como por la firmeza. Aurelio se quedó sin aliento al verlo.
    
    El adolescente comprobó que el chaval había quedado impactado y siguió con su estrategia.
    
    -Lo que tienes que hacer ahora es pegarme una patada en mis partes. Vamos, patéame.
    
    Aurelio no podía apartar la vista del primer sexo en erección que veía en su vida que no fuera el suyo.
    
    -Dame una patada, venga.
    
    Confundido por lo que sentía, intentó el golpe. El vecino le atrapó la pierna sin dificultad y lo atrajo contra sí.
    
    -Mira lo que te puede pasar si no le das bien la patada.
    
    Lo empujó contra la pared y ...
    ... apretó su cuerpo desarrollado contra el del zagal.
    
    -No te has defendido bien y lo vas a pagar.
    
    -No déjame -trató el pequeño de oponerse.
    
    Pero el vecino no lo soltó y ,muy despacio, coló su mano por el pantalón del pequeño hasta agarrarle la picha.
    
    -Ya te tengo.
    
    Al contacto, el miembro de Aurelio se llenó de energía y terminó tan duro como el del adolescente.
    
    Éste le bajó los pantalones y juntó ambos sexos.
    
    Aurelio sintió una corriente hasta entonces desconocida que le transmitía gratas sensaciones. El contacto con el cuerpo de ese muchacho le excitaba sobremanera.
    
    -¿Te haces pajas? -preguntó el mayor acariciándole el glande.
    
    Aurelio negó con la cabeza.
    
    -¿No sabes? Se hacen así.
    
    Sus palabras las acompañó con lentos movimientos masturbatorios sobre la picha del crío. Al poco lo tuvo experimentando las primeras fases del placer.
    
    -Házmelo a mí también.
    
    Aurelio echó mano a la sobresaliente polla. Conoció el tacto suave y cálido del sexo de otro chico. Y conforme el placer le llenaba, más se esmeraba en la manipulación sin importarle el líquido viscoso que impregnaba su mano.
    
    -Espera. Si continúas voy a correrme. Deja que baje el gusto y volvemos a empezar. Así dura más. A mí me enseñó mi primo. Nos lo pasábamos bien los dos en casa de mi abuela. ¿Te lo estás pasando bien?
    
    Aurelio asintió. El muchacho lo tenía embelesado.
    
    -Venga, vamos a darle otra vez.
    
    Reanudaron la masturbación recíproca y la interrumpieron por la misma causa dos ...
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