1. Oscura historia de una escalera


    Fecha: 03/10/2023, Categorías: Gays Autor: superrapado, Fuente: CuentoRelatos

    ... culo de Aurelio. Con sus gruesos dedos, toma algo del seminal que brota incesante de su verga, y lo extiende por el rugoso ojete. Al poco, empuja con ellos y un par se cuelan dentro.
    
    -Yo sí que he tenido que pajearme porque no paraba de pensar en este culo.
    
    -No tienes derecho. Tu leche es mía.
    
    -No pasa nada. Tengo más, tengo mucha más para ti.
    
    Empuja los dedos con fuerza y le propina una fuerte cachetada en una de las nalgas. De la picha de Aurelio se vierte un untuoso goterón de lefa. El vecino lo toma y se lo extiende sobre su propio glande que, seguido, coloca contra el esfínter del porteador.
    
    -¿En tu culo solo ha entrao mi polla?
    
    -Solo.
    
    -Y ¡ay de ti como me entere de que ese verdulero del mercao te la mete!.
    
    El pijo del vecino ha comenzado a traspasar el ojete del porteador. No lo fuerza. Es una invasión pausada.
    
    Mediada la penetración, Aurelio le agarra de los huevos. Se los acaricia despacio porque sabe lo mucho que le excita. Se lo decía siempre en todos los encuentros que tuvieron tras ese primer episodio en las buhardillas. “Agárrame los huevos”; y él cumplía.
    
    -Agárrame los huevos. Sí, eso es. No sabes cómo me gusta.
    
    Y allí estaba la muestra de que no mentía, un flujo que manaba de su polla aún mayor que de costumbre. Las manos de Aurelio pronto estuvieron completamente impregnadas de él.
    
    -¡Joder, qué gusto me da!
    
    Los encuentros entre ellos se habían sucedido regularmente, dos o tres por semana, durante los últimos dos años. ...
    ... El pequeño ya contaba por entonces con más de catorce y el vecino trabajaba de peón de albañil en una obra junto a un familiar que lo había enchufado.
    
    -Me gusta ver tu leche. ¿A qué sabrá?
    
    Aurelio hizo la pregunta con una de sus manos, manchada de preseminal, frente a su rostro.
    
    -Sabe salao.
    
    -¿Salao?
    
    Pasó la lengua por la mano degustando el fluido. Y después se agachó frente al sexo excitado del peón.
    
    -Quiero hacer una cosa. ¿Me dejas?
    
    -¿Qué cosa?
    
    Sin más explicación, comenzó a lamer el vigoroso miembro. Partió de los huevos y subió hasta el glande. Repitió el juego varias veces y observó que, como premio, obtenía una mayor cantidad de preseminal que se tragaba como si de un dulce jugo se tratara.
    
    Esas atenciones bucales dispararon la excitación del mayor hasta más allá de lo que a la sazón creía que se podía llegar. Preso de tanta excitación, abrió la boca de Aurelio y le metió la polla. Al principio solo el glande. Pero fue tanto el placer que no paró hasta que le introdujo la mitad de la longitud.
    
    El adolescente no se opuso ni protestó. Se sentía invadido pero colmado, como si se estuviese cumpliendo una fantasía que quizás rondase por su mente desde hacía días.
    
    Trató el vecino de sacársela cuando el placer le venía a un ritmo acelerado el otro le agarró de los muslos negándose a interrumpir lo que estaba sucediendo y no pudo evitar correrse en su garganta con una intensidad que le obligó a morder uno de sus puños para no explayarse en un ...
«12...678...11»