1. Oscura historia de una escalera


    Fecha: 03/10/2023, Categorías: Gays Autor: superrapado, Fuente: CuentoRelatos

    ... berrido que alertase a todo el mundo sobre las actividades de esos dos en las buhardillas.
    
    Tras eyacular, levantó al joven de su posición apretándolo contra su cuerpo, vientre contra vientre, sexo contra sexo. Comenzó movimientos de pelvis con rozamientos húmedos de lefa sobre la polla del chaval.
    
    -¿Qué me has hecho?
    
    -Quería tu leche.
    
    -Y yo quiero la tuya.
    
    Y no cesó en el lúbrico rozamiento hasta que Aurelio soltó su esperma, para entonces ya abundante como el de un adulto.
    
    Se miraron en la penumbra. El vecino le pasó un dedo por los labios. Aurelio se lo atrapó y lo chupó.
    
    -Volvería a empezar -dijo el vecino.
    
    -Es tarde. Mi madre me espera. Y en tu casa también te esperan.
    
    Los muchachos se separaron y, tras limpiarse, cada uno bajó a su casa.
    
    Aquella noche,Aurelio pudo oír por la ventana de la cocina que daba a un patio interior, la monumental bronca que el padre de su amante le montó, bronca que no quedó solo en palabras y que derivó en gritos, golpes y la rotura de algún objeto doméstico. Pero ya nadie se asombraba, por rutinarias, de esas broncas.
    
    *
    
    En la radio continúan las noticias: “Tiempo de deportes: el Águila de Toledo, Federico Martín Bahamontes, ha sido objeto de un merecido homenaje en su pueblo natal, como justo reconocimiento al extraordinario palmarés cosechado...”
    
    En el baño, Aurelio siente el lento discurrir de la venosa y recia verga del camionero dentro de su culo.
    
    -Clávamela entera -suplica.
    
    -Como empiece, ya ...
    ... sabes lo que sucederá, que no me conformaré y te la estaré hincando hasta las tantas.
    
    -¡Qué se le va hacer!
    
    El vecino se incorpora de la taza del váter llevando consigo a su amante; le dobla el cuerpo sobre el lavabo y de inmediato lo penetra con la completa potencia de sus caderas.
    
    Aurelio tiembla a cada embestida. Tiene que sujetarse a la pileta y para no terminar incrustado contra ella.
    
    A través del espejo puede ver el rostro del vecino transfigurado por la emoción implacable del deseo.
    
    -¿Esto quieres?
    
    -Lo que tú me des.
    
    El camionero redobla la velocidad de sus enculadas. Castiga las nalgas del fibroso porteador. Le toma del cabello como si fueran las crines de una bestia. Y Aurelio gime con ese trato violento y lascivo.
    
    ¿Cuándo sintió la necesidad de que su vecino le tomara por el culo? No recuerda ya. Pero sí recuerda, si accedemos a su memoria consciente, la noche en la que los dos subieron en peldaño más en el deseo que los une.
    
    Fue en un edifico que habían desalojado tras un incendio porque amenazaba ruina, pero que nunca terminó de caerse, donde sucedió. Ya no se trataba de un par de críos jugueteando con sus pililas; los dos se afeitaban, incluso el vecino tonteaba con alguna chica. Pero sus encuentros no cesaban; seguían sin que ninguno dijera: dejémoslo ya.
    
    Era verano. Era de noche y víspera de festivo. Se había jugado al fútbol con otros muchachos del barrio de manera gamberra y despiadada, más a meter pelotazos y reírse que otra cosa, ...
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