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El nuevo curso (V)
Fecha: 08/10/2023, Categorías: Gays Autor: ShatteredGlassW, Fuente: CuentoRelatos
... lo habría dicho Carlo? ¿lo habría notado Damián? Su novio era atlético y delgado, mucho más activo que él. Podía seguirle el ritmo en el gimnasio a Carlo y sabía que corría cada vez que acudía a su trabajo. Una persona como Damián seguro que no quería estar con él si volvía a engordar. Con rabia tiró toda la ensalada a la basura. Odiaba desperdiciar la comida, pero si no lo hacía sabía que acabaría por sucumbir al hambre y se comería el plato entero. Hizo un rápido barrido por la cocina y se aseguró de guardar cualquier comestible lo más lejos posible de su alcance, agradecido por haber dejado los donuts en casa de Damián. Mordiéndose el interior de los carrillos con furia se centró en los estudios como medida de distracción, ignorando el cada vez más punzante agujero de su estómago conforme pasaba el tiempo. En cuanto llegó la hora de ir al gimnasio se enfundó en su viejo chándal y sus deportivas y salió caminando a paso tranquilo. Nunca llevaba ropa de recambio, todavía no se sentía del todo cómodo duchándose en los vestuarios a pesar de que las cabinas de ducha eran individuales. Cuando llegó no vio ni rastro de Damián por ahí cerca, tan solo a Carlo, que sostenía un saco de boxeo de forma que Thalía pudiese descargar una patada tras otra contra él. Con un suspiro resignado se acercó a la pareja, que dejaron lo que estaban haciendo para saludarle con entusiasmo. El sudor corría por la cara y el cuerpo de ambos, por lo que Enrique albergó la vana esperanza de que ...
... su amigo estuviera cansado y no le presionase demasiado en su primer día. La chica agitó la mano, sin acercarse a él demasiado, pero con una ancha sonrisa y Enrique entendió que lo hacía como gesto de cortesía por el sudor. El italiano sin embargo no mostró esa deferencia, y le palmeó la espalda con afecto cuando le vio. –¿Listo para volver a entrenar? –preguntó con entusiasmo cuando la chica les dejó a solas. –Carlo… ¿podrías pesarme? Los ojos del italiano se le clavaron como afiladas lanzas de ónice mientras cruzaba los brazos por delante del pecho. La camiseta de tirantes dejaba expuesta toda su inmensa masa de abultados músculos que ahora sobresalían en todas las direcciones posibles. Haciéndole un gesto imperioso con la cabeza le condujo hasta las elípticas, en ese momento desocupadas. Escrutando el gesto ansioso de su amigo negó con la cabeza, provocando que de sus rizos azabache saltasen gotas de sudor. –No. Y ni se te ocurra insistir. Sabes que no me gusta que te centres en tu peso como lo haces, es una obsesión y puede darte problemas de salud. A principios de mes viene un especialista, es en ese momento cuando debemos mirar cuánto pesas porque no será el único factor que se tomará en cuenta. ¿Lo has entendido? –Puede que haya engordado ¿sabes? –Perché insisti così tanto con il peso?3 Mira, si lo estás diciendo por lo que te dije en la comida olvídalo. Sabes que el deporte è la mia passione4 y que a veces hablo sin pensar. No estás gordo, estás ...