1. El sobrino depravado


    Fecha: 05/01/2024, Categorías: Incesto Autor: Gabriel B, Fuente: CuentoRelatos

    ... masturbarlo. Parece como si me fuera imposible negarme a sus requerimientos verbales, eso me pone en una situación muy vulnerable—, Tía, por favor, deja que te bese.
    
    Ahí estaba, ya lo dijo. Ahora acerca los labios de nuevo, pero no puedo moverme. Físicamente sí podría hacerlo, pero por algún motivo me quedo ahí. Mi voluntad no me pertenece. Siento su aliento a menta, siento los labios carnosos apoyarse en los míos, siento la lengua metiéndose adentro.
    
    — Por favor, tú también masajéame con tu lengua —dice.
    
    Entonces vuelve a besarme, y ahora yo participo, nuestras lenguas se enredan, siento su saliva adentro de mi boca. Su mano se desliza lentamente, y se cierra como una garra en una de mis tetas.
    
    — Vaya, que tetas tan blandas. Se siente muy rico. Realmente estoy muy contento de que hayas venido a cuidarme vestida como una puta, y de que hagas todo lo que te pido. Siempre supiste cuidarme. Siempre me cumpliste todos mis caprichos. Eres una buena tía.
    
    Maldito pendejo. ¿Se está burlando de mí? Está usándome como si fuera su juguete sexual y encima tengo que soportar sus comentarios sin decir nada. Lo peor de todo es que hay una parte de mí que parece disfrutar de tener esa verga joven y completamente dura entre mis manos. De hecho, ahora mi sexo está empapado. ¡Qué locura!
    
    — Sabes tía, creo que así será difícil que acabe pronto. Tu mano se siente deliciosa en mi verga, se nota que sabes lo que haces, pero va a ser mejor que usemos otros estímulos, ¿Qué me ...
    ... recomiendas?
    
    Maldito mocoso, cómo se atreve.
    
    — Lo mejor va a ser que te la chupe —digo, sin poder evitarlo.
    
    — Muy bien, entonces, no esperes más —dice el degenerado de Camilo—. Y por favor, hazlo con esmero, como si se la estuvieras chupando a tu esposo después de una reconciliación, o como si se lo estuvieras haciendo a un tipo que hace mucho deseas.
    
    Me inclino. El glande brilla, pues de él ya empieza a salir presemen. Lamo como una gatita que está bebiendo de un plato de leche. Mi lengua frota el prepucio y la cabeza. Camilo se estremece. Succiono todo el presemen. Escupo sobre el sexo, una, dos, tres veces: la saliva ya se está chorreando por el tronco. Camilo suspira. Me llevo la verga a la boca. Mi sobrino apoya la mano en mi nuca y empuja la pelvis hacia adelante. Me da arcadas, toso, escupo sobre la verga de nuevo y luego, sigo chupando mientras lo masturbo.
    
    — Así que así es como la chupa una mujer con experiencia —se regodea Camilo—. Le habrás hecho muchas mamadas al tío Eduardo ¿Eh tía? ¿O acaso practicaste con otros hombres?
    
    — Nunca chupé otra pija que no fuera la de mi marido —me defiendo, para luego seguir mamando.
    
    Camilo suelta una carcajada.
    
    — Bueno, ya no vas a poder decir lo mismo a partir de hoy.
    
    La verga sigue completamente dura dentro de mi boca. Los masturbo con vehemencia, mis dedos se resbalan sobre el tronco resbaladizo debido a mi propia saliva. Lamo el prepucio con intensidad.
    
    — Qué imagen más hermosa tía —dice Camilo ...
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