1. El sobrino depravado


    Fecha: 05/01/2024, Categorías: Incesto Autor: Gabriel B, Fuente: CuentoRelatos

    ... acariciando mi mejilla con una ternura que me desconcierta—. Qué diría tío Eduardo si te viera así, a los pies de tu sobrino preferido, mamando verga como una puta cualquiera.
    
    Lo miró con gesto suplicante, siento que de mis ojos van a salir lágrimas, pero no puedo pedir misericordia, pues debo seguir chupando hasta que acabe.
    
    — No te preocupes —dice él—. Nunca le diría al tío lo que está pasando entre nosotros. Por nada del mundo pondría en riesgo el futuro de nuestra relación… Tía, realmente eres una experta en mamadas, sigue así y pronto acabaré. Cuando lo haga te tragarás hasta la última gota. Quiero que te tomes mi esencia, que me lleves adentro tuyo por mucho tiempo. No te preocupes, leí en algún lugar que el semen tiene un sabor más rico si se consume mucha verdura, así que estuve toda la semana sin comer grasas ni carne, ni ningún tipo de frituras. Sólo verduras. Así que descuida, la leche saldrá sabrosa. Además tampoco me masturbé en toda esta semana, por lo que seguramente saldrá a montones.
    
    ¿De verdad había hecho eso por mí? Por primera vez siento que lo de Camilo va más allá de un impulso sexual. Acaricio sus testículos peludos mientras lo sigo mamando. En efecto, el abundante presemen que estoy saboreando hace rato tiene un sabor dulzón que nunca sentí en mi marido.
    
    Camilo me aprieta el rostro con ambas manos. Empuja, y su verga me invade por completo.
    
    — ¡Dios mío! Se siente delicioso, pero ya no puedo aguatar más —gruñe el chico—. Toma tía, bebe ...
    ... toda la leche de tu querido sobrino.
    
    El líquido pegajoso inunda mi boca. Está caliente y se siente exquisito. Pero además es extremadamente abundante, casi equivalente a cinco eyaculaciones de Eduardo. Siento una profunda lástima al recordar a mi marido. Pero no interrumpo mi tarea. No puedo hacerlo por más que quiera.
    
    Empiezo a tragar, pero Camilo sigue escupiendo sus semillas en mi boca. Trago todo. Mi garganta hace un sonido que me avergüenza. Ahora succiono la verga que aún está erecta y le saco hasta el último miligramo de semen.
    
    — Vaya tía eso estuvo increíble. Mejor de lo que pude haber imaginado —dice Camilo, limpiándose con servilletas que tenía en un cajón—. Definitivamente fue buena idea no masturbarme por una semana. La eyaculación fue abundante, y la sensación increíblemente intensa. Aunque claro, lo mejor fue la manera en que me la chupaste. Con esa cara de chica buena quién hubiera pensado que eras tan buena mamadora. Temía que fueras una mojigata y no supieras hacerlo bien, pero ya está claro que estuve completamente equivocado, para mi fortuna.
    
    Se sienta en el borde de la cama.
    
    — Ya puedes ponerte de pie —dice.
    
    Recién ahora me percato de que aún estoy de rodillas viendo la desnudez de mi sobrino. Me pongo de pie, no con cierto esfuerzo pues las rodillas me duelen y siento las piernas entumecidas.
    
    — Acércate —dice Camilo.
    
    Doy dos pasos hacia él.
    
    — Realmente no sé por dónde empezar a disfrutar este cuerpo perfecto que tienes. Es como si ...
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