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El sobrino depravado
Fecha: 05/01/2024, Categorías: Incesto Autor: Gabriel B, Fuente: CuentoRelatos
... tuviera decenas de manjares en una mesa —rodea mi cintura con sus brazos—. Pero, en fin, supongo que el orden no importa. Al final del día habré conocido cada poro de tu piel, y me habré metido en cada uno de tus orificios —acaricia mis piernas y desliza una mano por debajo de la minifalda—. Vaya, por fin siento tu espectacular culo en mis manos. Tienes un trasero muy grande considerando tu esbelto cuerpo. Vaya, está muy firme, se nota que lo ejercitas. Oh, veo que te pusiste la diminuta tanga que te ordené que te pusieras –levanta la minifalda—. Vaya, realmente es muy linda. Además, puedo ver que estás totalmente depilada. Sus manos acarician y estrujan mis nalgas alternativamente. Camilo besa mi ombligo desnudo y huele mi piel. — Todo en ti es perfecto —dice, y yo no puedo evitar sentirme halagada. Una de sus manos acarician mi muslo. Los dedos no tardan en llegar hasta la parte de la tanga que cubre mi pelvis. — Pero ¿qué es esto? —dice. Hace a un costado la tela y mete su dedo en mi sexo. — ¡Pero si estás empapada! —dice—. Vaya, no esperaba que te excitaras tanto sin que te haya tocado siquiera. Saca el dedo de adentro de mí y me lo muestra. Me sonrojo al ver que mis fluidos se adhirieron a él. Camilo se chupa el dedo. — Exquisito —dice—. Este es el sabor del paraíso. Niño tonto, ¿de dónde se le ocurren tantas tonterías? Hunde su dedo de nuevo. Entra por completo, y siento su puño presionando mi vulva. Ahora mete dos dedos. Los mete y los ...
... saca una y otra vez. Mis fluidos salen con abundancia. Empiezo a gemir. No puedo evitarlo, pues se siente demasiado rico. — ¿Qué pasa tía? —dice Camilo sin dejar de enterrarme sus dedos—. ¿Acaso te excita que tu sobrino te toque? Después de todo eres una puta calenturienta. Debería darte vergüenza, estar frente a tu sobrino, dejar que te levante la pollera, y permitir que te toque. Y para colmo lo disfrutas. Eres una tía degenerada. Pero no te preocupes, en realidad me alegra que lo seas. ¿Era necesario que me humille de esa manera? Ya me tenía completamente a su merced el maldito mocoso. Estaba abusando a su antojo de mí y encima tenía que insultarme por la reacción involuntaria de mi cuerpo. Nunca lo perdonaré. Sin embargo, sus dedos se sienten muy ricos, y para colmo ahora usa su mano otra para frotar mi clítoris. — Tía, quiero que recuerdes el orgasmo más intenso que hayas tenido en tu vida. Maldición, ¿Por qué me pide eso? No estoy segura de cuál fue el más intenso. Con Eduardo, cuando recién empezamos a salir, tuve algunos que casi me dejaron desmayada. Ahora recuerdo uno en particular. Una noche Eduardo me hizo el mejor sexo oral del mundo. Refrescó su aliento con un caramelo de menta, por lo que su lengua, antes de hacer contacto con el clítoris, largaba un aire fresco que me enloquecía. Esa noche casi desnuco al pobre Eduardo cuando, al acabar, cerré mis piernas en su rostro. — Muy bien —dice camilo, sin dejar de estimularme—. Ahora quiero que imagines ...