1. Aprovechando la ocasión


    Fecha: 20/02/2024, Categorías: Confesiones Autor: Astrid Carolina, Fuente: CuentoRelatos

    Después de un tiempo de inactividad, vuelvo a escribir. Como me recordarán, soy Carla, de Arequipa, Perú.
    
    En esta oportunidad les contaré como pude aprovechar de la mejor manera unos días en libertad gracias a un viaje de trabajo de mi en aquel entonces esposo.
    
    El martes 12 de julio Richard llegó del trabajo y estaba con cara rara. Mientras terminaba de cenar, por fin se decidió a hablarme y me dijo que por trabajo debía viajar el miércoles por la tarde y retornaría el viernes en la noche, y que estaba medio incómodo por dejarme sola con los niños. Lo abracé tiernamente y le dije que no se preocupara, que todo saldría bien. Acompañé todo eso con un tierno beso, para hacer más convincente lo dicho.
    
    Mientras arreglaba la ropa que llevaría para su viaje, mi cabecita no dejaba de pensar en como podría sacarle provecho a esa tan inesperada pero milagrosa ausencia de mi esposo. Ya desde hace unos meses, nuestro inquilino (alquilábamos el tercer piso de la casa) y yo estábamos en miraditas coquetonas, en comunicaciones subidas de tono por el celular y en alguna oportunidad con mi aval Luis (así se llamaba el inquilino) me había robado un beso en las escaleras.
    
    Ni bien dejé todo arreglado para el viaje de mi esposo, le envié un mensaje a Luis: “Mi esposo se va de viaje mañana. Tendrás tiempo para mi?”. No pasaron ni cinco minutos y ya tenia respuesta: “Para ti siempre bebita. Como hacemos?”, a lo que respondí con un : “Ya te aviso. Hasta mañana”.
    
    A la mañana siguiente, ...
    ... como todos los días, me levanté a arreglar a los niños, hacerles el desayuno, vestirlos y tenerlos listos a las 7:00 am para que su movilidad los lleve al colegio. Los niños se despidieron de su papá, y una vez que se fueron me sentí en la obligación de hacerle el amor como despedida, sin embargo por el apremio y la falta de interés de Richard eso no fue posible. Un simple beso de despedida y los deseos de que le vaya bien fue todo lo que dejó esa apresurada mañana.
    
    Ya pasadas las dos de la tarde recibí un mensaje de Luis: ”Como te va bebita?, más tarde te recojo del trabajo y vamos a tomar algo?” . “No, mejor no. Nos vemos en la casa. Cuando esté allí, ya te aviso para que bajes”; “Ok., como tú ordenes bebita”.
    
    De allí en adelante las horas de trabajo se me hicieron super largas, veía en la computadora que el vuelo de mi esposo había salido sin novedad. Terminé la jornada, y salí a tomar un taxi rumbo a casa. Al llegar, Carmen (la chica que nos ayuda con los quehaceres de la casa) se encontraba sirviéndoles de comer a los niños mientras veían televisión. Subí a mi habitación a cambiarme. Sin pensarlo me cambié de interiores. Me puse unos que casi nunca usaba pues no se había dado la ocasión de lucirlos.
    
    Después de terminar de comer y cambiarlos, se fue Carmen. Yo veía televisión, mientras ellos terminaban de jugar. Le envié un mensaje a Luis: “te parece si bajas en una hora, pero entras con cuidado sin hacer ruido, los chicos aún están despiertos. Te dejo la puerta ...
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