-
Aprovechando la ocasión
Fecha: 20/02/2024, Categorías: Confesiones Autor: Astrid Carolina, Fuente: CuentoRelatos
... posible por evitarlo complicándole la ayuda. - me quedan bien? pregunté - se le ve muy bien, es su talla perfecta y con ese vestido, mucho mejor. - espero que le guste a mi marido. - ahh es casada… si, seguro le va a gustar como se ven. Me los llevo. Tomé el sobre de mi cartera, saqué el dinero y pagué. - un favor. En la boleta de venta anótame tu número de teléfono y tu nombre por favor. No vaya a ser que mi marido no esté en casa y tenga algún problema al ponérmelos y necesite tu ayuda para que me entren. La cara de felicidad de Ramiro (así me lo apuntó en la boleta) era digna de retratar. Yo lo miraba fijamente con una leve sonrisa. Tomé la caja de zapatos y con un gesto de mis manos me despedí. Salí del mall. No me salieron las cosas como pensaba, pero me alcanzó para darme el gusto de comprarme unos botines, además había conocido un chico lindo del que ya tenía su número. Y los días anteriores había aprovechado al máximo la ausencia de mi esposo. Aproveché la ocasión que se me presentó. Caminaba hacia la salida y me llaman por teléfono. Era Carmen. Me decía que le habían pedido a mi hijo menor unos colores o plumones y que por favor los comprara por que los necesitaba para hacer un trabajo y que Richard le había dicho que estaba ...
... ocupado y que me avisara. La llamadita me volvió a mi realidad. A asumir mi rol de ser la madre dedicada. No sabía cuanto tiempo más podría seguir fingiendo a ser lo que no era. A seguir aparentando ser la esposa fiel, la señora de la casa. Me senté un momento. Me sentía cansada, como derrotada. Tomé unos minutos viendo la gente pasar de un lado a otro. Abrí la cartera, tomé el sobre. Lo rompí en pedacitos. Quise hacer lo mismo con la boleta de venta, pero no pude. Tome el teléfono. Bloqueé el número de Roger. Agregué el de Ramiro. Después rompí la boleta también. Me paré, caminé hacia la salida. Boté los pedacitos del sobre y la boleta en el tacho de basura. Tomé un taxi rumbo a la casa. Al llegar abracé a los niños. Le entregué a Diego sus plumones. Se puso contento. Fui hacia la cocina. Le pregunté a Carmen si el señor había llamado. - no señora, su esposo no ha vuelto a llamar. El que vino es el señor Luis. Vino a recoger su pijama. Vi en su mirada, disfrute. Mientras me hablaba, sentía su acusación. Como queriendo hacerme sentir mal, o tal vez hacerme reflexionar. No contesté. Subí a la habitación. Empecé a desvestirme frente al espejo. Miraba la imagen. Simplemente no sabía quien era. No sabía quien era la persona reflejada en el espejo.