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Milf coqueta
Fecha: 07/03/2024, Categorías: Confesiones Autor: Hotwife, Fuente: CuentoRelatos
... situación del elevador. Empezó a besarme el cuello, lo que me excitó todavía más. Su miembro empezó a crecer, estando ya duro me lo restregaba en mis nalgas. Volví a recordar que hacía unos minutos otro miembro estaba pegado a mis nalgas y esto me excitó todavía más: saber lo que provocaban mis nalgas con ese vestido. Voltee a verlo y nos besamos. Luego nos abrazamos de frente y empezó a acariciar mis nalgas sobre el vestido, buscó el resorte de mis calzones y se dio cuenta de que no traía ropa interior. Nos empezamos a excitar y me dijo que subiéramos a la recamara. Ya en la recamara me preguntó que como quería que me cogiera: no dudé en decirle que por detrás. Me acerqué a la cama, subí mis rodillas y puse mis las palmas de mi manos al frente. Entonces levantó mi vestido y mientras acariciaba mis nalgas, mis muslos y mis pantorrillas y luego el interior de mis muslos, sintió mi humedad y me preguntó porque no me había puesto bragas si sabía que no iba a estar con él ese día. Le respondí que todo el día había estado caliente, que me había dejado deseosa desde la mañana y que había decidido no ponerme ropa interior para sentirme sexy. Empecé a sentir la urgencia de que me penetrara. Pero antes tocó con sus dedos mí vulva y sintió mi humedad excesiva. “Estás muy mojada”, me dijo, preguntando “por qué”. “Me excita tu verga restregándose en mis nalgas”, le respondí (sabiendo que le ...
... excita que le hable de esa manera), pero sin saber que, con mi autorización, le había ofrecido la carnosidad de mis nalgas a otro hombre, quien con su atractivo, discreción, seducción me había provocado esa humedad, como hacía mucho tiempo no me sucedía. Entonces le dije: “No hace falta el gel lubricante, penétrame”. Me penetró suavemente pero no totalmente y después se retiró y continuó con sus dedos hurgando mi vagina y luego mi clítoris, todo ello magistralmente, sin prisa y delicadamente, como bien sabe lo que me gusta. Mi excitación empezó a aumentar, él lo sentía perfectamente pues identificó el instante perfecto y empezó a penetrarme. No me envestía, lo hacía suavemente, por lo que mi gozo se iba acumulando. Sentía su miembro y su erección firme. Me sorprendió que su miembro se mantuviera más rígido de lo normal, sin la urgencia de eyacular. Entonces le dije que no se moviera, que se mantuviera quieto. Yo empecé a mover mis caderas en forma circular y él coordinaba el movimiento con sus manos en mis caderas. Me estaba gustando hasta que, continuando con el mismo movimiento, sacaba un poco mi vagina de su miembro para concentrarme en su punta, del tal manera que sentí como su excitación aumentaba y como venían en camino sus fluidos. En ese preciso instante yo también sentí como iba en camino a un fabuloso orgasmo, después de estar todo el día caliente y estar coqueteando con otro hombre.