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Milf coqueta
Fecha: 07/03/2024, Categorías: Confesiones Autor: Hotwife, Fuente: CuentoRelatos
... estar otra vez pegados. Pensé que sin los zapatos altos que traía no se hubiera dado esta coincidencia. Me sorprendí como se humedecía mi vagina de inmediato, algo ya inusual por mí edad. Disfruté nuevamente la sensación de humedad en mí vagina. Me sentí más sensual al saber y sentir que no traía ropa interior. Esto, debo decirlo, me excitó. Cuando llegamos al piso del lobby, bajó casi la mitad de la gente. Al haber más espacio me separé un poco de él. Bajó sus manos de mis hombros pero las colocó alrededor de mi cintura. No me opuse. Entonces sentí, ya no su bulto, sino su miembro, completamente erecto, ligeramente pegado a mis nalgas. Al sentirlo me separé. Cerraron las puertas. Sutilmente me acercó hacia él con la fuerza de sus brazos. Dudé en aceptar la propuesta implícita. Sin embargo, acepté y nuevamente mi cuerpo se juntó al suyo. Con la fuerza de sus brazos hizo que me pegara a su cuerpo. Para continuar con el juego del coqueteo, voltee mi cabeza para mirarlo a los ojos y al mismo tiempo froté mis nalgas en su miembro. Ambos nos sonreímos. Finalmente llegamos al piso donde se encontraba el estacionamiento y nos dirigimos a su automóvil. Me abrió la puerta para subirme al auto, y después le dio la vuelta para dirigirse a la puerta del conductor. La humedad no cesaba, sentía como resbalaba un líquido pegajoso al interior de mis muslos. A pesar de lo excitada, con mi corazón latiendo más de lo debido, me controlé. Ya en el volante, encendió el auto y nos ...
... dirigimos al estacionamiento de la escuela donde se encontraba mi auto. Llegamos. Se estacionó. Bajó, y dio la vuelta al auto para abrirme la puerta. Me ofreció su mano para bajar, la acepté. Caminamos a mi auto. Abrí la puerta y antes de subirme nos despedimos con un breve beso en la mejilla, mientras me decía al oído “fue un placer tu compañía”. Le respondí “para mí también”. Se acercó a mí, pretendiendo abrazarme, pero me retiré de él sin rechazarlo y opté por despedirme. Solo me dijo que esperaba verme el día de la inauguración del Congreso-exposición: “Espero poder ir”, le respondí. Ya en mi auto, frente al volante y antes de arrancar, nos despedimos ofreciéndonos una sonrisa. En el trayecto a mi casa pasaron por mi mente muchas cosas. Desde cierto arrepentimiento por lo que había hecho, hasta pensar en que pude haber llegado a más con lo excitaba que estaba. Llegué a casa. Ya había llegado mi marido. Me preguntó que de donde venía, y por qué tan arreglada. Le dije que había sido el último día de clase del diplomado y que se había organizado una reunión por ese motivo y que había aceptado la invitación. No entré en detalles. Traía una botella de vino y me dijo que bebiéramos una copa. Cuando terminamos nos levantamos y me dijo que le excitaba verme vestida así, con ese vestido y que con esos tacones resaltaban mis curvas y mis nalgas, pues nunca me los había puesto con ese vestido. De repente me abrazó por detrás. Sentí su bulto en mis nalgas. Al sentirlo recordé la ...