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Mi prima Teresa
Fecha: 22/04/2024, Categorías: Incesto Autor: Jcasf, Fuente: CuentoRelatos
... ligerísima mata de pelo proviniendo de su sexo. Levante la cara y vi que ella me miraba como hipnotizada, con la cuchara en la boca, sin moverse. Así, mirándola, llevé mi mano a la parte interna de su muslo, fui acercándome, subiendo, frotando, rozando, hasta que llegué al medio, sobre su vagina. Por encima de la tela la toqué, le acaricié los abultados labios. Ella se inclinó hacia atrás facilitándome la tarea. Empecé a besar su pantorrilla mientras mi mano seguía haciendo el trabajo de tocarla. Subí entre besos y lamidas, sabía lo que ella quería. La tersa piel de su muslo estaba muy cálida, avancé con lentitud y llegué su pubis. Con mis dedos levanté la parte media de su tanguita y se la puse de costado, liberando a mi vista su vulva, que tenía pequeñísimos vellos rubios, casi como una pelusa. Saqué mi lengua en toda su extensión y la lamí de abajo hacia arriba, ella gimió en respuesta, le besé la zona del clítoris y me puse a ensalivarla alrededor. Ella tenía ambas piernas levantadas, mientras yo lamía y relamía su interior. Le introduje un dedo y seguí con mi juego, la masajeé por dentro, introduje mi lengua y dejé que sus caderas acompañaran mis caricias. Ella había dejado a un lado el helado que le había servido y con los ojos cerrados mantenía la boca abierta, lanzando pequeños gemidos. La eché por completo en el sillón. Con mi boca subí hasta su ombligo y seguí hasta sus pechos, casi con desesperación tiré de su brasier, pero no salía, ella se llevó una mano a la ...
... espalda y liberó el nudo que lo mantenía en su lugar, por fin liberé sus tetas, grandes, redondas, con los pezones rozados. Tomé un pecho en mi mano y le succioné el pezón con fuerza, ella gimió y me apretó la cabeza contra sus pechos. Tomé el otro y le pellizqué el pezón, le lamí las tetas en toda su extensión, ambos estábamos gozando. De pronto sentí su mano tanteando en mi short, intentaba bajármelo. Me bajé el short y le llevé la mano a mi verga, ella la agarró y se puso a pajearme, yo seguí con sus tetas, subí a su cuello y la besé. Nuestras respiraciones chocaban, las lenguas bailaban y ella movía con fuerza mi falo, extasiada. Quería que esos labios me dieran una chupada, así que me levanté y la hice sentarse, jalándola con cuidado de los brazos, ella me miró el pene, dudosa. —Wao, sí que has crecido primo. Te confieso que nunca he dado una mamada—me dijo, agitada. Recordé su carita mordiendo la cuchara y tomé el pote con helado que le había servido. Con mi mano unté un poco de helado en la cabeza de mi pinga y se la acerqué a la boca. —haber primita di a… Ella me hizo caso y abrió la boca, se la metí un poco, pero ella cerró la boca por instinto. Sus labios lograron tomar algo de helado que relamió. Luego envalentonada abrió un poco más y comió otro tanto de helado, rozando mi glande en el proceso. —Usa tu lengua, disfruta de tu helado especial. Saco la lengua y me lamió de costado. Yo unté otro poco para mantenerla así. Ella siguió tomando helado ...