1. Mi prima Teresa


    Fecha: 22/04/2024, Categorías: Incesto Autor: Jcasf, Fuente: CuentoRelatos

    ... mientras poco a poco me mamaba la verga, hasta que llegó un momento que me lamía el pedazo en toda su extensión, y envolvía la cabeza con sus labios, lamiendo alrededor. Le tomé la cabeza y le introduje un poco de mi carne, ella aceptó y, guiándola, cogió rito para mover la cabeza hacia adelante y hacia atrás.
    
    —Eres una buena estudiante —le dije, gustoso, recibiendo una de las mejores mamadas de mi vida.
    
    Controlándome se la quité de la boca y la volví a tumbar, levanté sus piernas y encajé la cabeza de mi falo en la entrada de su humedecida vagina, deteniéndome un instante a mirarla. Era una belleza, con sus grandes pechos, su piel tostada por el sol, su tanga aún puesta, así se la clavé, introduciendo lentamente mi pedazo en su mojada cueva. Ella cruzó las piernas a mi espalda, tomándome prisionero.
    
    Levanté la cadera, sacándole un buen trozo de mi falo, para volver a introducírselo, todo ello mientras la miraba, viendo cada cambio en su expresión, como gemía, cerraba los ojos y levantaba sus piernas invitándome a seguirla poseyendo. Le di una buena cogida, aumentando poco a poco el ritmo de mis embestidas, hasta que el sonido del choque de mi cadera con sus nalgas parecía aplausos. Nos besamos sin parar la danza, le seguí estrujando las tetas, lamiéndoselas mientras la bombeaba. El sillón crujía mientras soportaba mis embistes contra su cuerpo, en un momento dado ella extendió sus piernas y me mordió el labio, teniendo un tremendo orgasmo. Yo me alcé y saqué mi ...
    ... verga, lanzándole chorros de leche en sus pechos y cara. Así nos quedamos un momento, agitados, con fluidos por todos lados.
    
    —¿Creo que ahora debo mamártela no? —me dijo.
    
    —Creo que sería muy rico que lo hagas —le contesté, acercándole mi pinga a la cara. Ella, aún tímida abrió la boca, sacó la lengua y lamió un poco de mi leche.
    
    —¡Puag! No sabe rico, ¿cómo lo hacen en las películas?
    
    Yo riendo acerqué lo nuevamente el helado, poniéndome otro poco en la poronga. Ella volvió a lamer y, con el sabor camuflado me dio otra mamada. Entretenido use mi verga para llevarle leche con helado a la boca, que ella recibía gustosa.
    
    —Primita eres lo máximo — le dije, dejándome caer en el sillón. Ella se acomodó poniendo su cabella en mi muslo. Me sentía muy afortunado de haber podido hacerle todo eso a ella, una mujer tan bella. Le acaricié la mejilla y jugué un poco con su oreja; acomodé su cabello y le hice caricias, ella cerrando los ojos se quedó dormida. El calor permitía que sigamos así, libres de ropa y sin necesidad de taparnos, así que yo también caí en un ligero sueño.
    
    Me despertó el sonido de un motor apagándose, di un salto al ver que había oscurecido y la familia estaba bajando de los vehículos afuera de la casa, le di una sacudida a mi prima que también se levantó como un resorte, cogió su brasier y corrió hacia el baño, yo tomé mis cosas y corrí hacia el cuarto justo cuando la puerta se abría.
    
    —¿Quién no se ha terminado su helado? —escuché la voz de mi tía que ...