1. Tratando de buscar una salida (cap. 1): William


    Fecha: 18/05/2024, Categorías: Gays Autor: osazo21, Fuente: CuentoRelatos

    William, el primer hombre. No hubo un primer amor, cosa que a veces me da rabia, porque no puedo llamar amor mi primera experiencia simplemente porque no lo fue. Sinceramente fue un paso calculado hasta en los más mínimos detalles y a veces me echo en cara el haber sido tan frío al resolver mi deseo de realizar o materializar ya lo que me consumía por dentro y llenaba mis fantasías nocturnas. Mis inquietudes ya habían tomado por asalto mi ser, que en aquel tiempo me daba bastante dolor de cabeza porque me debatía entre "el ser o no ser", habiendo crecido en un pueblo provincial, mis deseos eran lo prohibido, el tabú, lo despreciado o lo degenerado. Mi tortura duró mucho tiempo antes de poder llegar a romper el pánico a verme descubierto y poder entregarme a alguien. Traté en vano de buscar la persona adecuada que me garantizara al menos un anonimato real y no dejara huella en mi entorno, en aquel pueblo había muchos candidatos que abiertamente demostraban su predilección hacia el mismo sexo, siendo el centro del hazmerreír o del desprecio de todos, ellos no servían ya de inicio.
    
    William, que en realidad fue quien se llevó el trofeo de mi virginidad, era un vecino que muy aparte de estar casado con hijos, por todos era bien sabido su condición de bujarrón, era el nombre que le daban a aquellos que les gustaba dar por culo a los maricones. Palabras que herían y que una vez que en el pueblo te colgaban ese cartelito pues era un estigma imborrable y que pesaba mucho. William ...
    ... fue quien descubrió en mí todo lo que yo ocultaba, tenía muy buen ojo para detectar la semilla oculta y lograr sacarla a toda costa. Comenzó una verdadera cacería, porque aunque podría llamarlo como un juego del ratón y el gato, en realidad fue una cacería donde él era el cazador y yo la víctima consciente de que cada cual tenía bien claro el papel nuestro. Solo tenía que verme para que con un gesto lascivo se tocara el sexo, mostrando a veces un simple bulto o su erección. El muy cabrón no escatimaba nada para lograr llamar mi atención y lo lograba porque de solo ver aquella pinga que se le marcaba sobre el pantalón y que acariciaba con mucho vicio. Mis ojos se le clavaban y un escalofrío me corría de pies a cabeza.
    
    Nuestro idilio, digamos que lo fue, duró mucho tiempo, quizá dos años o más porque sólo dar un paso para mí era lo peor, el pánico podía más que yo mismo, más que mi deseo, más que la tentación del sexo mostrado esperando a que me acercara y lo tomara. Era un sufrimiento que se alargaba, ya William había tomado la ofensiva, me perseguía si me veía pasar, me hacía guardia en la esquina de mi casa esperando a que saliera o entrara, allí estaba él con su mirada en mí, mordiendo su labio inferior y una mano agarrando su pinga. Antes de que me entregara a disfrutar del verdadero sexo, tuvimos nuestros encuentros que fracasaron por mi miedo. Una de esas veces, fue que mientras me perseguía pues se fue la luz, cosa frecuente de aquellos apagones, yo perdí mi pánico y ...
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