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Un día cualquiera
Fecha: 10/07/2024, Categorías: Confesiones Autor: JORGEFAG, Fuente: CuentoRelatos
... de tetas, que hasta el momento no habían sido tomadas en cuenta, por lo que mis manos terminaron su incursión entre sus nalgas y de inmediato salieron del vestido para posarse sobre su par de tetas, que bien podían asemejar en el paisaje a un par de volcanes, próximos a hacer erupción. Desabroche un par de botones de su vestido para que emergieran aquel par de tetas, enfundados en encaje, del mismo color de las bragas (se dice en el medio que cuando una mujer trae ropa interior que combina es porque espera tener sexo) Pose cada una de mis manos sobre sus senos, primero los cubrí, después coloque mis palmas sobre sus pezones y haciendo un movimiento de cierre de manos, pellizque suavemente cada uno de ellos, en ese momento el Ama de Casa abrió los ojos y volteo hacia mis manos diciéndome: - Si papito, acaríciame con tus manos sucias, tócame toda con esas manos negras que tienes. En ese momento pude comprender la actitud de la Señora Norma, finalmente no era tanto yo, sino lo sucio que estaba, después de meditarlo dos segundos, me dije: pues no voy a ponerme a reclamar ahora así que, a disfrutar la posición en la que me encontraba. Seguí amasando sus senos, mientras mi lengua seguía recorriendo los labios vaginales de la Señora Ama de casa, terminando el viaje de ida de mi lengua enroscándose alrededor de su clítoris, y de vuelta tratando de penetrar en lo más posible su vulva. Llego el momento que definitivamente me estorbaba su vestido, por lo que de un ...
... solo movimiento de manos lo pase por encima de su cabeza, no supe bien quien lo boto al piso, solo sé que quedo tirado lejos del sillón, al bajar mis manos aproveche el viaje para bajar sus braguitas, empapadas de jugos vaginales y saliva. Estaba por regresar al ataque sobre su vagina, cuando el timbre del teléfono nos sacó de trance, la Señora Norma abrió sus ojos, localizo el teléfono y alargo su mano para alcanzarlo, en tanto iniciaba la conversación telefónica me miro de tal manera que entendí perfectamente que lo que me estaba pidiendo era que continuara con mi labor. Mientras la Señora Norma por la línea saludaba: -Hola querido, ¿Qué tal tu día?, sabes, por acá fatal, fíjate que afuera en la calle están unos trabajadores reponiendo el pavimento y tuve que salir y tiene un cochinero, no sé si me manche el vestido o los zapatos cuando salí a comprar los víveres para la comida amorcito. Al escuchar la conversación de la Señora Norma, introduje dentro de su vagina dos de mis dedos, haciendo el clásico ganchito hacia arriba, para juguetear con su Punto G, mismo que pude localizar de inmediato, hinchado, sensible, el cual trataba de presionar entre mis dos dedos, ocasionando que la conversación telefónica de la Señora Norma se pausara, porque ella dibujaba una enorme letra “O” con su boca, cada vez que mallugaba con mis dedos el interior de su vagina. Tratando de aparentar calma y normalidad, la Señora Norma tomaba aire y continuaba su conversación: - Si ...