¡Que viva la diversión!
Fecha: 22/12/2024,
Categorías:
Hetero
Autor: femerba, Fuente: CuentoRelatos
... duda, parecía no inmutarse mientras seguía mamando el pene de aquel afortunado caballero. Otro hombre se hizo presente. Quien penetraba a mi mujer se retiró y fue el recién llegado, un hombre más corpulento, quien tomó su lugar y puso su gran miembro dentro del sexo de mi ansiosa esposa, que, sin duda, se deleitaba con tanta atención. Ese par de hombres, quizá amigos, decidieron intercambiar posiciones y usaron la vagina de mi mujer como objeto de diversión, pues se gozaron de ella turnándose en dos ocasiones. Agradezco que practicaran sexo responsable y que usaran condón, aunque a mi esposa aquello no parecía importarle.
Y así como aquellos hombres aparecieron de la nada, desfogados sus apetitos sexuales, también desaparecieron. Fue entonces cuando el caballero, que recibía las caricias bucales de mi mujer, tomó la iniciativa para hacer lo suyo. Se incorporó y se dispuso a penetrarla. Ella, simplemente se colocó en posición de perrito sobre aquel sofá, permitiendo que aquel accediera a ella desde atrás, igual que lo habían hecho aquellos tipos instantes antes.
La verga de este macho era imponente y, penetrada mí esposa, rápidamente empezó a gemir del inmenso placer que el contacto con aquel miembro le producía. El cuerpo de mi mujer empezó a contorsionarse, respondiendo efusivamente a las embestidas del insistente hombre. Una pareja, se situó muy cerquita de ellos, y, curiosa, miraba como aquella pareja, mi mujer y aquel macho, copulaban a gusto. Tuve la sensación de ...
... que quizá querían integrarse, pero no hicieron movimiento alguno y, cuando el hombre, acabada su faena, se retiró. Ellos, discretamente, también lo hicieron.
El tipo se despidió de mi mujer. Creo que ninguno hablaba español. Y no había necesidad. Se comunicaron sexualmente y eso era lo que importaba. No había necesidad de más, pero, habiendo terminado el acto y, tal vez, queriendo decir algo, agradecer o simplemente despedirse, el hombre optó por agitar su mano en señal de despedida: ¡adiós!
Mi mujer se puso sus pantis y se dispuso a bajar al primer piso. Me encontró al salir de la sala, pues tenía en la mano su vestido. Se lo puso allí mismo y bajamos a la planta baja para tomarnos unos tragos y bajar la calentura después de tremenda faena. La música sonaba fuerte y no podíamos hablar muy bien, así que, sin más tentaciones, después de haber follado a su gusto, optamos por salir de aquel lugar. De todos modos, estaba entretenido el ambiente cuando abandonamos el lugar.
Nos encontramos con Felipe, el conductor, quien nos llevó de regreso al hotel. Tardamos quizá unos cuarenta minutos en el viaje de regreso, tiempo en el cual no pronunciamos palabra alguna. Después de lo acontecido, quizá lo recomendado era descansar y prepararnos para el viaje al día siguiente. Pero, todavía había una sorpresa más, pues, llegados a nuestra habitación en el hotel, mi esposa dijo que quería ver si podía encontrar algo de beber en las maquinitas que se hallaban en la recepción. Y que no ...