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Aventuras y desventuras húmedas: Tercera etapa (1)
Fecha: 07/02/2025, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... el ambiente entre dos amantes que no sabían que lo eran. Sus sentimientos eran demasiado poderosos para mantenerlos dentro del cuerpo, tenían que expresarlos, si seguían así se morirían de las ganas. Sergio carraspeó, advirtiendo a su madre de que iba a hablar y así ambos pensarían en otra cosa que no fueran en el compañero de viaje que tenían al lado. —Creo que ya estamos a la mitad del camino. —Eso está bien. La voz de Mari apenas era más elevada que la canción que sonaba en la radio. Aquellos golpes en su cabeza cada vez eran más fuertes y a cada metro que recorría el coche sabía que estaba cercano a romper ese dichoso muro. Ambos por instinto giraron sus cuellos. Un sexto sentido les llamó a hacerlo, tenían muchas ganas de mirarse a los ojos. Mari quería ver la expresión de amor y deseo que su hijo le había lanzado y Sergio, aquellos ojos azules centelleantes que tanta pasión describían. En un momento, apenas una porción de segundo, los dos vieron las intenciones del otro, sabedores de a que se dirigían. La boca del lobo era su destino, un lugar donde perder la cabeza mientras ardían entre las sabanas. ¿Sería posible? —Tengo… muchas ganas de llegar. —Mari lo pudo escuchar porque leyó el movimiento de los labios, apenas había sido un susurro nacido en el alma de su hijo. —Y yo. Solo dos palabras que se desprendieron de sus labios dejando un sabor a placer que jamás se había imaginado. Sacó una lengua veloz para humedecérselos y quizá para ...
... mantener ese gozo que tan inesperadamente había aparecido en el interior de su cuerpo. Quitó de nuevo la vista de su hijo mientras este hacia lo mismo, les iba a costar dar el último paso, pero estaban seguros de que sucedería, era ese día o nunca. Mari cerró los ojos, suspirando hacia la ventanilla y haciendo que un pequeño vaho se mostrara. Colocó su dolorida cabeza contra el frío cristal, se debía relajar un poco, su sexo se había animado y no era lugar para ello. —Voy a tratar de dormir un poco, cariño. La respuesta afirmativa de su hijo apenas la escuchó, porque con los ojos cerrados, ya escuchaba como el muro de su mente caía de forma pesada creando un estruendo en su cuerpo. Sus piernas se apretaron la una contra la otra con disimulo, rozando sus labios vaginales para provocarse cierto placer y a la vez, contener el volcán que rugía por explotar. Su cerebro había abierto la puerta de su imaginación, dejando que su erotismo, sus ganas e incluso su salvajismo dieran rienda suelta. Trató de dejarlo para más tarde, pero con los ojos cerrados mientras el coche traqueteaba en la carretera, su mente carburó como si poseyera varios motores. Volvía el recuerdo de su hijo, aquella pillada infraganti mientras veía porno en su ordenador. Igual que la otra vez su mente imaginaba y volaba por lugares prohibidos esta vez sin ninguna restricción. Entraba en la habitación, no se escondía cobardemente a observar como su hijo manejaba solo la tremenda herramienta. Sus pasos ...