Tu madre, nuestra puta (2)
Fecha: 27/03/2025,
Categorías:
Dominación / BDSM
Autor: Relatador2022, Fuente: CuentoRelatos
... tener una idea”, le dije cuando ya estaba fuera.
“Tú te conformas con saber la gente que hay dentro y si está el marido, ¿no?
“Sí, eso es lo que te he dicho”, me contesto de muy mala gana.
“Pues creo que tengo la forma de sacarlos de la habitación sin ponernos en demasiado peligro”, le dije, adornando la idea de un misterio que le desesperaba.
“A ver, venga sorpréndeme”, me dijo por no decirme, vete a tomar por culo.
“Ves el pulsador de alarma de incendios que hay junto a la recepción?, le dije
“Sigue, me empieza a interesar”, dijo metiéndose en el coche.
“Yo, o tú, da igual, podemos ponernos en la recepción y grabar con la Tablet o con el móvil, que cantará menos. Accionamos la alarma. Sí o sí, saldrán despavoridos. Primero porque no saben lo que pasa, y segundo porque saben que la alarma acarreara la presencia en poco tiempo de bomberos y policía, y eso puede resultar muy incómodo para más de uno de los que esté ahí dentro”, le explique.
“Oye, no es mala idea. Está bien pensado. ¿Tu grabas y yo acciono la alarma?, me dijo ahora mucho más entusiasmado.
Parece que la amistad estaba nuevamente a salvo.
“Vale, pero cúbrete la cara con algo. Por allí seguramente habrá cámaras de seguridad, y nos tendrían igualmente identificados”, le dije
“¿Tienes en el maletero las toallas de la pisci?”, me preguntó.
“Si claro desde la última vez, olerán un poco a humedad, pero bueno es un momento. Te lo abro”, le dije.
“Vale, salgo, cojo la toalla, me ...
... cubro con ella, voy al pulsador de alarma. Rompo el cristal y aprieto el botón, y vuelvo corriendo al coche, aunque mejor, no. Aparca el coche fuera. Cúbrete la cara con las gafas de sol, y el móvil, según grabas. Yo me reuniré contigo y en cuanto veamos que salen de la habitación 5 y los tengamos grabados, nos vamos al coche. Así no habrá posibilidades de que graben la matricula, si hay cámaras de seguridad”, me dijo ya emocionado con el proyecto.
“Vale salgo y aparco. Cuando veas que estoy ya grabando, accionas la alarma”, le dije.
“Ok”, contestó.
Cogió del maletero la toalla. Yo arranqué y salí del recinto. Aparqué unos metros más adelante, y volví a la entrada para empezar a grabar.
Aunque la salida estaba en sentido inverso a la recepción, para llegar a ella había que pasar necesariamente por la recepción, con lo que grabaría a todo el que saliera del hotel, sin que ellos me vieran a mí, o al menos con muy pocas posibilidades de que lo hicieran.
En cuanto Pablo me vio preparado, se dirigió al pulsador, cogió con la toalla una piedra del jardín, y golpeó el cristal. Y se montó el cacao. La alarma se acción automáticamente seguramente porque está diseñada así, para que cuando se rompa el cristal, automáticamente salte. Durante unos segundos pareció que nadie oía el estruendo que ocasionaba la sirena, Pablo, que ya se había unido a mí, esperaba tan ansioso como yo que se abriera la puerta del garaje número 5.
De pronto como si todos se hubieran puesto de ...