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Infiel por mi culpa. Puta por obligación (9)
Fecha: 25/06/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: DestinyWarrior, Fuente: CuentoRelatos
... despidas de tu vida. Lo lamento, lo siento mucho, Camilo. — ¡Es una maldición entregar a otro, lo que con cariño te han ofrecido! —Me responde sin añadir nada más, mirando de nuevo al suelo. — ¡No empecé a llorar por él! De hecho se lo pronostiqué más de una vez. Sabía que algún dia, tarde o temprano le iba a suceder, y claramente se lo merecía. —Le digo a Camilo al verlo sentado en el sofá, encorvado con la cabeza gacha y con sus brazos estirados, descolgados por entre el abismo de sus piernas abiertas, entrelazados sus dedos… ¡Descargando en lágrimas, su dolor! —Lloraba por mí, de vergüenza al verme descubierta por ti de esa manera. Nunca debí regalarle ese autito, jamás debí haberme metido con él. Te herí también en aquella ocasión, cuando llegaste a casa feliz para entregarme las llaves del auto nuevo y cuando me entregaste igualmente la caja con ese modelo a escala, y otro idéntico para Mateo, sin darle la debida importancia a tu obsequio. Lo dejé por ahí, colocado en una estantería de tu biblioteca para que lo vieras unos días y luego de unos meses, cuando estabas de viaje supervisando las adecuaciones de una de las casas que yo había vendido, limpiando el polvo decidí guardarlo, debajo de unos cuadros que dejé pintados a medias, al comenzar a trabajar en la constructora. —Claro, por supuesto. Más güevón yo, pensando que finalmente se lo habías entregado a nuestro hijo. ¡Qué estúpido soy! ¿Cierto? —Y tomo con afán, los papeles de piso, juntándolos de nuevo ...
... y mirándola, le digo a mí todavía esposa… —Supongo que me tocará volver a Bogotá y tendremos que empezar de nuevo todo esto, desde ceros. —Le digo decepcionado. —Pues si no quieres escucharme ni verme más, como siempre me has dicho Camilo… ¡Como quieras, quiero! —Y me marcho, sollozando hacia la casa. *** Entro en la cocina para buscar a Kayra, agradecerle sus atenciones y despedirme. Será imposible ocultarle la amargura de mi estado y el rojo en mis ojos, por lo mismo sigo adelante con los lentes puestos. — ¿Kayra? —Pronuncio su nombre pero sigo sin ubicarla. Tal vez se encuentre arriba en el segundo piso, arreglando las habitaciones, así que salgo al comedor y me dirijo hacia las encaracoladas escaleras, centradas frente al amplio salón. — ¡Mi niña! ¿Me necesita? —La escucho hablarme, sin embargo no la veo aparecer en la curva que dibujan los escalones al descender. —Pufff –exhalo– ¡Me voy! Solo quiero despedirme y agradecerte por todo. —Tomando aire para tranquilizarme, le respondo. — ¿Pero cómo así? ¡No puede ser! ¿Tan rápido? —Y ahora si la observo bajar un tanto apurada, limpiándose las manos con la esquina de su delantal blanco. Al terminar de bajar las escaleras y colocarse a mi nivel, sin decirle nada, me abrazo a ella, recostando de medio lado mi cabeza sobre su pecho. En seguida siento como la corpulencia de su cuerpo me acoge cálida, abrazándome con sus poderosos brazos. Una mano suya, –creo que la derecha– me acaricia los cabellos con ...