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Infiel por mi culpa. Puta por obligación (9)
Fecha: 25/06/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: DestinyWarrior, Fuente: CuentoRelatos
... maternal ternura y ya no puedo detener mis suspiros e inconsolable, tampoco mis sollozos. —A ver, a ver… Cuéntele a esta vieja sus pesares, mi niña. ¿La ofendió el joven Camilo? —Me pregunta y aunque deseo responderle de inmediato, se me atragantan las palabras con las cuales deseo explicarle a Kayra, que mi marido no es culpable. ¡Gagueo y suspiro, lloro y balbuceo! Al momento puedo decirle… —Él no… ¡Mi esposo, no!… aghhh, fui yo… Yo, me… Ehhh, le abrí las putas patas a otro. ¡Camilo es inocente!… Y yo, Kayra… Una hijueputa infiel. —Llora mi niña, llora. Aquí estoy a su lado para que vierta sobre mí hombro, sus desconsoladas lágrimas. No soy quien la tiene que juzgar, ni tengo porqué. Ni siquiera mi niño. —Me responde dándome repetidas palmaditas en mi espalda. —Por lo visto él ya ha dictado su parecer, pero será usted la que tomé el camino que su decencia le dicte. Si se va ahora y lo deja intranquilo, o si por el contrario levanta su cabeza y se devuelve a su cabaña, para en frente del joven Camilo abandonarlo en paz, al confesarle las circunstancias que la envolvieron para hacerle lo que le hizo, y asumir con decoro el destino que usted con su decisión escribió para sí. Y si en ese camino escogido, su esposo no la acompaña más, no lo fuerce ni le desvié usted, de la elección que él tomó. —Kayra tiene mucha razón, pero el valor se me acobardó ya dentro de mi inseguro interior, a pesar de dejarlo así adolorido, para que otra mujer venga y él… ¡La pueda ...
... amar! — ¡Pero lo amo! ¿Qué hago, Kayra? Nunca dejé de hacerlo y nunca lo dejaré de amar. —Le respondo pero continúo aferrada a ella, con mi apenado llanto. —Si lo ama, como me dice, creo entender que entre usted y él, no existieron contrariedades graves, por lo tanto no comprendo… ¿Qué necesidad tenía usted de buscar problemas, deshaciendo sabanas de otro camastro? —Y al terminar su pregunta me aparta de ella, tomándome por los hombros, para luego retirar con sus gruesos dedos, mis lentes de sol y auscultar con sus iris negros, los enrojecidos ojos míos. — ¡Un error! Un tentempié ni dulce ni salado. Nunca fue fuego que me hiciera arder, una brizna encendida, que al final me quemó. —Le explico. — ¿Y le duró mucho la calentura, mi niña? —Me pregunta Kayra, con un desacostumbrado gesto de seriedad. —No mucho, porque tampoco deseé darle muchas largas. Apenas lo suficiente para que dejara en paz a una amiga y darle un escarmiento, haciendo que se enamorara de mí. Pero ya ves, al final logré completar una de esas metas, la otra la conseguí a medias. Y esas pocas veces fueron suficientes para desarmar las bases de mi hogar. ¡Camilo no me va a perdonar nunca! Y jamás, lo olvidará. —Ahora soy yo quien tras terminar de hablar, le acaricio el rostro y empinándome un poco, beso su mejilla izquierda. — ¡Te quiero mucho, Kayra! No te olvidaré y prometo llamarte de vez en cuando. ¿Y Maureen ya se fue? Me gustaría darle un abrazo y hacerle prometer que cuidara muy bien de Camilo. ...