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Infiel por mi culpa. Puta por obligación (9)
Fecha: 25/06/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: DestinyWarrior, Fuente: CuentoRelatos
... en verdad, es este que mis ojos están mirando ahora y que algún día se los comerán los gusanos. ¡Y nunca fue ese otro! —Me abraza con fortaleza, rodeándome de su aroma, confrontándome con sus palabras. —No se trata de barrer todo el polvo de la casa, si por pereza de botar los desperdicios a la basura de lo que le han hecho a su hogar, decide nada más levantar la esquina del tapete de la entrada y esconder la mugre allí, esperando que en los tiempos del olvido, la fortuna tarde o temprano los desaparezca. —Se aparta y prosigue. —Joven Camilo, usted la ama y aunque está en su derecho de apartarla de su vida, para restablecerse por completo y hacerlo a conciencia, quedando en paz con usted mismo, alcáncela y dejé que ella le explique porque decidió jugarse su prestigio de mujer bien casada, en ese juego de locas pasiones, que como puede usted ver, lo apostado lo perdió buscando algo que tenía ganado en casa. —Sin remedio, al escucharla se me hace un nudo en la garganta y con mi voz entrecortada por el llanto le comento mis temores. —Pero es que yo… Me va a doler Kayra. Tengo miedo de escucharla y de saber… ¿Y si no fui para ella suficiente? —Mi niño, no se preocupe por eso. Duele el amor porque esa es la ley de la vida. Tiene todos los bonitos colores del arco iris, aunque se vea tan solitario en un dia gris. Y no solo será de ese azul que tanto le gusta a usted. Vaya mi niño, vaya. Y demuéstrese que tanto vale usted y que tan grande es su amor… ¡Para su ...
... mujer! *** Encontré aliento en las palabras de mi negra hermosa, sí, pero a mis piernas aun no parecía llegar la orden desde mis neuronas, en claro conflicto con el palpitar de mi corazón. Me muevo lento bajando por la calle, pero con ganas de verla en la distancia, aunque no la encuentra mi mirada. Quizás hubiera tomado un taxi, y no me enteré de en cual hotel se hospedaba. Sin embargo al llegar a la esquina, la veo sentada en el andén a mitad de la poco transitada calle Frederikstraat. Dejando pasar una minivan blanca y un sedán rojo con la pintura perjudicada por el sol, me voy acercando y observo como busca desesperada algo dentro de su bolso negro. —Hola de nuevo, Melissa. ¿Qué se te perdió? —Le pregunto y Mariana sin levantar la vista, no me responde porque no quiere, o sencillamente no se ha dado cuenta de que estoy justo al pie, pero parece murmurar algo consigo misma. —No te tendré… No tengo nada… Ni un puto cigarrillo. ¡Maldita sea! Entonces saco del interior de mi mochila sus dos paquetes nuevos de Parliament y se los pongo en frente de su rostro. Levanta su cabeza y me sonríe, pero no las recoge de mis manos. Sopla más fuerte el viento y entonces si reacciona, llevando su mano izquierda a la cabeza para mantener en su sitio, el sombrero de paja. — ¿Melissa, estas bien? —Preocupado le pregunto. —Dentro de lo que cabe, si, por supuesto. Ahh y gracias por los cigarrillos, estaba que me fumaba. —Extiende su mano derecha y se los coloco ahí. — ¿Has venido ...