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Mi madre y su Jefe
Fecha: 25/09/2025, Categorías: Voyerismo Autor: em5, Fuente: TodoRelatos
... follandola con el culo empinado mientras ella suplicaba, y suplicaba. Este tipo, estaba usando a mi madre enfrente mi, humillandola, vejandola, y yo no podía hacer nada, más que ver, ver y callar. La presión que ejercía sobre la cara de mi madre con su pie, aplastaba sus mejillas y su figura esbelta, convirtiéndola en un amasijo, y la presión que ejercía con cada embestida, deformaba las nalgotas de mi madre a su voluntad. Cuando no pudo más, sacó su rabo hacia arriba y sin tener que tocarlo, comenzó a escupir semen sobre las nalgas y espalda de mi madre, aun cuando seguía pisoteando. Chorro tras chorro, mientras su pene se empinaba y rebotaba, parecían no tener fin. Una vez terminó, dejando a mi madre bañada en su semen, toda cubierta de blanco, sacó su pie de la cara de mi madre y rebuscó en su pantalón. Sacó su cartera y de ahi, algunos billetes, los cuales soltó con desprecio sobre mi madre, algunos de los billetes se pegaron a su cuerpo por la inmensa corrida que se le fue vertida encima y acto seguido dijo las siguientes palabras: Muy bien zorrita, hoy ...
... tienes la noche libre para pasarla con el mocoso, felicidades. Ah, y toma, te lo ganaste jeje, ahora lárgate de aquí, mi esposa me está esperando en casa para cenar con mis hijas, no la voy a hacer esperar por ti jeje. Cuando vi que mi madre comenzó a levantarse me lancé de la silla al suelo y comencé a correr sin mirar atrás, con lágrimas en los ojos y una enorme mancha en el pantalón. Cuando llegué a mi casa, comencé a llorar sin control, mientras tenía una especie de ataque de ansiedad, que solo logre apagar bebiendo algo de agua. Esa noche no dormí bien, apenas dormí. Me carcomían las imagenes que vi, y una vez cerraba los ojos se volvian a repetir frente a mi , como una tortura insufrible. Cuando mi madre llegó y me saludó en el cuarto, excusé la rojez de mis ojos a una alergia, y los papeles llenos de mi semen que había por toda la habitación, con mis mocos. Con el pasar de los años aprendí a entender a las personas, a comprender las necesidades de cada quien, pero nunca, jamás, comprenderé al cien por cien lo que vi ese día, y menos aún, lo que estaba por venir.