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Mi sobrino me ayuda y acaba metido en mi cama
Fecha: 25/09/2025, Categorías: Incesto Autor: Juan, Fuente: TodoRelatos
... hermano Antonio y me aparté. —No hemos debido...—dije con la voz entrecortada y mis pezones erizados de la excitación. —Creí que..., perdona Pilar. ¿Quieres que me vaya? —exclamó alterado. —¡No! No te preocupes, es que.... no me lo esperaba —le mentí, porque lo esperaba y lo deseaba. —Me he sentido confundido. No estoy acostumbrado a salir con una señora, perdona. Con una chica de tu edad. —Puedes decirlo, soy una señora de edad. Y no ha sido solo culpa tuya, yo he dado pie —le dije mirándolo a los ojos. Su mirada reclamaba que ampliara mi explicación. —Durante estos días pasados, me he sentido protegida, mimada, halagada... deseada por ti. Cuando dijiste antes que atreverse a algo sería una forma de volar, pensé como sería si me atreviera contigo. Pero la realidad me ha superado. —No seas tan dura contigo misma. Has dado un primer paso, eso ya es un signo de valor. Qué diferente era tener a tu lado a alguien que te apoya hasta cuando fracasas, y no a alguien como mi ex, que criticaba cada decisión que tomaba. —Pero cuando intentas avanzar sin éxito, sientes el fracaso —declaré bajando la cabeza. Con suavidad, cogió mi cara con ambas manos y la alzó para que le mirara. Me acarició y muy despacio, se acercó y depositó un beso en mis labios, un suave contacto como el aleteo de una mariposa. —No te rindas…Inténtalo de nuevo…—sonrió, provocando mi sonrisa. A pesar de su juventud, tenía tablas. Me gustaba su serenidad y la forma adulta en ...
... la que trataba de aconsejarme. Le hice caso. Volví a intentarlo. Acerqué mi boca a la suya y le abrí los labios, atrapó mi lengua, mordió mis labios y volví a sentir ese placer eléctrico que supone besar. —Me encantas tía...digo Pilar. No recibí nunca un asedio de caricias como las que Álvaro me dedicó. Su boca no desertó de su labor de conquistarme, sin agobios ni intentos de dominio sexual. Con el rudo comportamiento de José Luis el día anterior, sin ninguna muestra de cariño, disfruté de cada beso como si fuera el primero que daba. Cuando ya me sentía agotada de tanto beso, pensé que por mucho que me gustara besar y ser besada, un chico de su edad esperaba algo más. —¡Qué calor hace esta noche! —dije desprendiéndome del precioso mono que llevaba. Dejé a la vista un conjunto de ropa interior blanco bastante sexy. Con la señal evidente de que estaba dispuesta a volverlo a intentar, se acercó acariciándome, preparándome, deslizando el sujetador y liberando mis pechos. Fui cediendo paulatinamente al ritmo en el que sus manos masajeaban mi cuerpo, despertando mi deseo, elevando mi temperatura emocional al punto de ebullición. —No podía imaginarme en tus brazos. Me siento tan mayor para ti… —Eres una diosa eterna Pilar, no tienes edad. Claro que la tenía, había toda una historia secular que me había llevado hasta esa noche, sin atreverme nunca a traspasar la línea. Cuando se desnudó y vi la herramienta que asomaba, pensé que con ella se podría perforar hasta ...