1. Mi hermana novicia y mi tía monja


    Fecha: 11/10/2025, Categorías: Incesto Autor: Viejo Intrepido, Fuente: TodoRelatos

    ... una sonrisa perversa. Fue Salome la que me dijo al verme tan sonriente:
    
    -Parece que estas contento, te veo muy risueño.
    
    -Yo sigo pensando que no es buena idea lo de ir de compras. - dijo Eva a la que se la veía preocupada – ¿Que pensaran las dependientas de la tienda cuando entremos vestidas de monjas?
    
    -Pues igual les cuento que somos de alguna cadena de TV, haciendo un reportaje. – no pude evitar mi comentario al recordar que la última vez que utilice el automóvil deje la cámara de fotos en el asiento del copiloto – Sobre todo cuando vean lo bellísimas que sois las dos, estarán convencidas que sois artistas, y más aún cuando os vean vestidas de mujeres normales.
    
    -¿Es que no somos normales? – pregunto Salome con cara de preocupación – O lo dices por nuestro aspecto.
    
    -Evidentemente lo digo por vuestro aspecto. – le contesté y para ver la reacción de Eva añadí – Pero normales, lo que se dice normales, no lo sois, ni vestidas de monja, ni con ropa de deporte, y ni siquiera con ropa elegante, pues yo creo que vuestra belleza supera por mucho la normalidad, las dos tenéis una cara de ángeles celestiales que hipnotiza. ¿Sabéis que físicamente os parecéis muchísimo? Sobre todo, esos ojazos verdes que parecen luceros reflejados en el mar.
    
    -Madre de Dios, que zalamero nos ha salido Caín. – dijo mi tía algo azorada por mis galanteos – Y eso ahora que vamos vestidas así, que no será cuando nos vistamos, como dice él, de mujeres, ya que al parecer una monja no es una ...
    ... mujer.
    
    -Supongo que como en todos los lugares, habrá monjas jóvenes y viejas, guapas y feas, buenas y malas, trabajadoras y flojas, pero tan hermosas, trabajadoras, buenas y jóvenes como vosotras dos no creo que haya ninguna otra en ningún convento. – volví a agasajar con mi labia a las dos mujeres – Porque tía, que yo sepa, tu solo tienes cinco años más que yo.
    
    -Si hijo sí, soy doce años mayor que Salome, más de una década de diferencia. – dijo Eva que hasta parecía que le hacían gracia mis halagos – Y por lo tanto un lustro más que tú.
    
    Abrí la puerta trasera de coche para que se subiese Eva, pero para mi sorpresa fue Salome la que se subió sin dar tiempo a reaccionar a nadie, dejando que su tía se sentase a mi lado. Nos dirigimos a la ciudad y concretamente a un gran centro comercial que estaba en las afueras de la gran urbe, donde había tiendas de moda en las que podrían adquirir la ropa que ellas considerasen apropiada. Tras dos horas largas de viaje, aparque en el enorme parking y con la cámara de fotos colgada de mi cuello subimos a través de las escaleras mecánicas hasta la zona comercial, donde a mi hermana se le iban los ojos admirando todas las tiendas de diversos productos, y tras ella yo junto a Eva, siguiéndola por los pasillos del inmenso centro hasta que se quedó parada delante de uno, que además de la marca de ropa a la que pertenecía, tenía un anuncio que decía “aquí puedes comprar desde los zapatos hasta el bolso para asistir a cualquier evento sea ...
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